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Rige una alerta

Con la llegada de los meses cálidos, se abre en buena parte de la Argentina la temporada de lluvias y tormentas, o más bien la temporada de alertas meteorológicas. Luis Heredia.

09 de diciembre de 2012 a las 12:03 a. m.
Rige una alerta

Con la llegada de los meses cálidos, se abre en buena parte de la Argentina la temporada de lluvias y tormentas, o más bien la temporada de alertas meteorológicas, una suerte de partes amenazadores que emite el Servicio Meteorológico, cada vez más frecuentes, con mayores áreas de cobertura y en general temibles (si no, aterradores) en cuanto a sus contenidos. "Salir para ir a trabajar, al cine o a una kermés se ha convertido en una situación estresante, porque las alertas no te dan respiro. Uno tiene la idea de que tu auto puede ser destrozado por una 'caída ocasional de granizo' o 'que fuertes ráfagas de viento' te arrebatarán a tu caniche toy de los brazos y nunca más volverás a verlo". La frase es de Carlos de la Borrasca, estilista, uno de los tantos argentinos que vive con angustia la ola de anuncios de fuertes intervenciones climáticas.El veterano meteorólogo Néstor Mentoso, decano de la especialidad en el Mercosur, considera que "hay una tendencia en la meteorología mundial hacia este tipo de anuncios a partir de películas como Twister , La tormenta perfecta o El día después de mañana . Es como que no queríamos quedar rezagados respecto de Hollywood".De todos modos, estima que hay una sobrevaloración de las alertas por parte de la opinión pública argentina: "No deben tomarse tan literalmente. La gente es muy tremendista", asegura Mentoso.Sin embargo, denuncias provenientes de algunas regiones del país aseguran que algunas alertas habrían anunciado "caída ocasional de meteoritos", "lluvias intensas de agua no potable", "tormentas solares aisladas en zona serrana que podrían producir el calcinamiento de cejas y/o pestañas" y otros no menos espantosos fenómenos.Estos partes climáticos generaron una fuerte reacción en algunos sectores de la opinión pública, desde donde se fustigó a los meteorólogos de generar un aumento de la sensación de inseguridad en la Argentina."Ahora, no sólo hay que cuidarse de los 'motochorros', los 'rompepuertas' y de la "banda de la cheta", sino también de las masas de aire caliente, muy húmedas e inestables", afirma un jubilado absolutamente imbuido en el léxico meteorológico, mientras analiza la evolución de una formación de cumulus nimbus cercana. Semejante menú de fenómenos naturales desconcierta a quienes deciden tomar medidas preventivas. "Al principio pensé en un buen sótano para zafar de las fuertes ráfagas, pero ¿cómo salía cuando quedara sumergido por el agua de las abundantes precipitaciones'", confesó una persona atribulada por las alertas meteorológicas. "Al final, lo que hago es meterme en un placard en posición fetal con una radio, y salgo cuando anuncian que cesó la alerta", agregó. Tratando de poner paños fríos y calmar un poco los ánimos, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de paso por el país, intervino en la polémica y, manteniendo su alucinante línea de análisis del atentado a la Amia, dijo: "Sé que hubo tormentas dolorosas en la Argentina, pero saben cuántas víctimas hubo en la explosión de la isla de Krakatoa. Yo personalmente vi la película y no quedaron ni las palmeras. Comparemos las cosas y veamos dónde están los verdaderos peligros", recomendó el estadista latinoamericano.Incluso el periodista y poeta escatológico argentino Orlando Barone se involucraría en la problemática a través de un poema crítico alusivo que se titularía "Chaparrón de soretes", en el que deslizaría que el auge de las alertas tiene su origen en medios opositores que las publican para inquietar a la población. Ahondar en la temática de Barone implica también traer a consideración un fenómeno natural de origen nacional, muy temido, pero al que muchos sólo consideran producto del imaginario popular y que llamativamente no es mencionado en las alertas: el rayo de bosta. "Sería la versión argentina de los rayos que lanzaba Zeus, nada más que el rayo criollo no tendría carga eléctrica sino que estaría conformado de materia fecal", explica el especialista en rarezas atmosféricas argentinas, Carlos Refucilo. El experto agrega que "en otros países se maldice diciendo 'que te parta un rayo', y en Argentina se suele usar 'que te tape un rayo de bosta'. La diferencia es clara". Sin embargo, para el escéptico especialista, una prueba de que no existe tal fenómeno es que nunca fue anunciado en una alerta meteorológica. ¿Será cuestión de tiempo?