Quemá esas cartas
El premier británico, David Cameron, amenazó sutilmente con represalias armadas si el Gobierno argentino vuelve a publicar una carta abierta como la que apareció días atrás en medios ingleses, reclamando la devolución de las Islas Malvinas. Luis Heredia.
E l premier británico, David Cameron, amenazó sutilmente con represalias armadas si el Gobierno argentino vuelve a publicar una carta abierta como la que apareció días atrás en medios ingleses, reclamando la devolución de las Islas Malvinas y calificando virtualmente de okupas de los británicos. En una clara muestra de que al primer ministro no le cayó bien la cuestión epistolar, Cameron dejó claro que Inglaterra está dispuesta a luchar por mantener el enclave y, como al pasar, dejó caer que su país tiene uno de los cinco presupuestos militares más importantes del mundo. "En otras palabras, y con mucho estilo, dejó claro que si volvemos a publicar otra carta como el estilo, como mínimo nos van a bombardear Puerto Madero", explicó con algo de nerviosismo un vocero de Cancillería, ataviado con chaleco antibalas, casco con ramas, mochila y una pala Lineman. El funcionario también explicó que su indumentaria respondía a las medidas de seguridad dispuestas para el personal (y para sí mismo) por el canciller Héctor Timerman después de que se conocieron las declaraciones de Cameron. "Incluso ya se licitaron las bolsas de arena que se colocarán en los accesos y ventanas del Palacio San Martín", agregó. Mientras tanto, un cuerpo de expertos del Ministerio de Relaciones Exteriores sigue tratando de indagar qué fue lo que tanto irritó al primer ministro de la carta abierta. "Tal vez se nos fue la mano con la palabra colonialismo, por eso en el próximo texto la vamos a reemplazar por un término más 'tranqui'. En este momento nos estamos inclinando por la definición 'potencia ocupacional' en lugar de 'potencia colonial', que suena bastante fuerte", anticipó otro miembro del servicio exterior de la Nación mientras excavaba un pozo de zorro en los jardines de Cancillería para protegerse de una eventual incursión de la RAF.Otra línea de acción dentro del Gobierno nacional apunta a dar con el que redactó la carta para reclamarle un poquito más de mesura. "Los que redacten este tipo de textos deben ser un poquito más prudentes y tener en cuenta que esta gente (los británicos) tiene antecedentes inquietantes en materia de represalias. Sin ir más lejos, la semana pasada los alemanes tuvieron que evacuar medio Hannover porque todavía había bombas británicas de la Segunda Guerra Mundial bajo tierra", reflexionaban desde el Ministerio del Interior, mientras daban por terminado el Operativo "Góndola Segura" de fin de año de Gendarmería Nacional.En Londres, en cambio, sostienen que las declaraciones de Cameron no deben generar tanto nerviosismo en Buenos Aires, ya que tal vez el premier se levantó de mal humor o se pasó la noche jugando al Counter Strike y se puso belicoso. De todos modos, funcionarios del Foreign Office coinciden con Cameron en cuanto a que Gran Bretaña debe mantener en Malvinas efectivos armados y una respetable fuerza aérea debido principalmente a la inestabilidad argentina.Según los analistas del Reino Unido, el principal peligro para la ocupación británica en las islas no lo constituyen las Fuerzas Armadas argentinas sino las organizaciones de usurpadores de terrenos, decididamente más operacionales que los batallones, regimientos y brigadas del país. Los ingleses sostienen que están tan organizadas y dispuestas a instalar gente en cualquier parte debido a las carencias habitacionales argentinas, que no sería de extrañar que un día los malvinenses se despierten y tengan un asentamiento irregular donde antes pastaban las ovejas, con un santuario del Gauchito Gil incluido. "Está probado que una vez que se instalan es imposible sacarlos (en eso se parecen bastante a nosotros), por lo que constituyen la principal amenaza geopolítica para los intereses británicos en la región", aseguran con preocupación en Londres. "Ellos (los argentinos) tienen el arma para darnos a beber de nuestro propio brebaje", agregan. Para colmo, se viene el plebiscito kelper sobre si quieren seguir siendo británicos o adoptar la seductora ciudadanía argentina, y si se instala un asentamiento el triunfo de los ingleses podría correr peligro. "En ese caso, tendríamos que negociar el voto de los kelpers con los punteros del lugar, algo que no estaba en nuestros planes", explicó en tono un tanto crispado un vocero de la cancillería británica mientras apuraba un té de heno. Por el momento, la consulta en Malvinas está bajo control, al punto que las encuestas dan un solo voto a favor de la ciudadanía argentina. Según el MI5 (servicio de inteligencia del Reino Unido) se trataría de un adolescente kelper que está perdidamente enamorado de Andrea Rincón. Una vez más, el amor está por encima de todo.

