Y, ¿qué hacemos con tu plata?
Kammerath, Juez, Giacomino. Tres intendentes muy distintos y 12 años de sinsabores similares para los vecinos de la ciudad de Córdoba. Roxana Acotto.
Kammerath, Juez, Giacomino. Tres intendentes muy distintos y 12 años de sinsabores similares para los vecinos de la ciudad de Córdoba. Fácil sería pararse en el lugar que postula que son todos inútiles o corruptos, cuando no las dos cosas y otras más. Pero a veces en contrario, el manejo de un estado municipal también obliga a algunas definiciones ideológicas, por acción u omisión. Puede sonar políticamente incorrecto pero algún candidato tendría que haber dicho que el salario promedio del empleado municipal no puede duplicar al del sector privado en blanco y que hay que buscar una mayor simetría de estas variables en el tiempo. Es muy fácil pagar los mejores sueldos con tu dinero y el mío. Si bien es política y legalmente imposible plantear una baja de salarios, sí se debería proyectar en serio un acotamiento de la masa salarial, algo previsto en una ordenanza que hoy por hoy es letra muerta. Peor aún: para algunos candidatos debe seguir siendo letra muerta.Pero dejemos de lado el "gran" tema de la gestión municipal que hoy se definirá en Córdoba, para mirar otros dos casos paradigmáticos: Crese y Tamse.Cuando se decidió dar de baja el contrato con el Grupo Roggio y Cliba, algunos ingenuos se ilusionaron con un mejor servicio y más barato. Supongamos ahora que el servicio mejoró: ¿a qué costo? Las remesas a la empresa estatal donde bien manda el Surbac de Hugo Moyano crecen –al igual que los empleados– mes a mes, año a año: en 2009 Crese necesitó fondos extras (además del presupuesto) de casi dos millones de pesos, el año pasado de casi cinco millones y este año lleva una pérdida de 17 millones, que salen de tu bolsillo y de los del resto de los vecinos. Los empleados pasaron de poco más de mil a 1.700, contando los contratados que más temprano que tarde –ya lo sabemos–, serán efectivos.Lo que se le negaba a Cliba se le suelta a mano ancha a Crese. Es más simpático si es estatal.Y algo similar sucede con Tamse: con la cantinela de que atiende rutas no rentables, se hace la vista gorda a la más elemental productividad y por eso la relación choferes-unidades es mucho mayor aquí, cuando la pagamos vos y yo. No es raro en Tamse que choferes cobren más que el presidente de la empresa por esa exageración de la antigüedad.Hoy la sociedad claramente está a favor de estas políticas públicas. Mientras no hagan paro ni me compliquen la vida, vamos bien así. Hay plata. Y cuando falta se echa mano a algún recurso extra de la caja propia o se mendiga en los despachos de la Rosada, donde converge la gran caja de la recaudación de este país federal.Por las oscilaciones de la macroeconomía que restrinjan la recaudación de impuestos o una aceleración de estos desequilibrios (Suoem, UTA y Surbac son gremios poderosos en la negociación de condiciones laborales), estas situaciones se harán complicadas de manejar en algún momento.Hemos vuelto a demostrar que se nos hace muy difícil tener empresas estatales racionales en su estructura de gastos. Ojalá en cuatro años no contabilicemos 16 calendarios (y cuatro gestiones) de sinsabores como vecinos.

