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La narconovela mejicana

Balas de plata. La primera novela de Mendoza en la que el protagonista es “El Zurdo” Mendieta. Rogelio Demarchi.

24 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
La narconovela mejicana

Elmer Mendoza va más allá de la novela policial, en función de la realidad de su país, y representa en sus ficciones la cultura del narcotráfico.A fines de 2006, cuando asumió la presidencia de México, Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico. En estos cinco años, el resultado ha sido claramente negativo: se estima unas 50 mil personas muertas –en promedio, unas 27 por día– y se habla de violaciones a los derechos humanos.En México hay una cultura del narcotráfico, visible, por ejemplo, en los narcocorridos, un subgénero musical que combina el tradicional corrido con las vivencias de quienes conforman las redes narcos. En el campo de la ficción, Elmer Mendoza es considerado el primer narrador que llevó la cuestión a sus novelas.Desde Balas de plata (Premio Tusquets 2007), su personaje es Edgar "el Zurdo" Mendieta, un policía de Culiacán, estado de Sinaloa, en el noroeste del país, de unos 43 años, con estudios universitarios en Literatura Hispánica, que hace terapia porque fue abusado en su infancia. Ya ni se acuerda por qué se hizo policía, y no tiene problemas en confesar que, al terminar el colegio, llevó "tres carros llenos de coca" a Yuma, Arizona; dice que fue su única operación, y que la mitad del dinero fue para su madre. Ahora Mendieta tiene una segunda novela: La prueba del ácido (Tusquets, 2011), absolutamente cruzada por la guerra contra el narcotráfico, bastante explícita, de principio a fin. En su oficina, "el Zurdo" lee el diario y entra otro policía agitando el suyo (cada oración pertenece a un personaje, y sólo cada tanto hay una indicación respecto de quién habla): "¿Vieron la declaración del presidente? Es lo que estoy leyendo.

¿Está loco o qué? Le está declarando la guerra al narco, ¿sabes cuántos policías pueden morir? Todos. El tipo no sabe lo que dice. Lo bueno es que dice algo, ¿se imaginan un presidente mudo? Intervino Gris (Gris Toledo, la ayudante del "Zurdo"). Algo así como un policía vegetariano. Sería lo último. No me gusta ese rollo. Tranquilo, todos lo hacen y al final no pasa nada. Pues sí, pero este necesita legitimarse, ya ves lo que comentan. Tampoco pierdas el sueño por eso, si hicieron fraude también ya ocurrió antes. En este país la originalidad es un milagro".Mendieta no cree que sea verdad por una razón muy simple, "¿quién puede hacerles la guerra a esos cabrones? Lo tienen todo: armas, relaciones, estrategas, espías, dinero, aliados; muy complicado".Y Samantha Valdez, la nueva jefa del Cártel del Pacífico, les aclara a los suyos la necesidad de algunos cambios: "Debemos cuidar nuestras relaciones con el Estado, sobre todo ahora que el presidente ha declarado la guerra y nos ha llamado minorías ridículas. Con él trataremos nosotros y tal vez aumentemos la nómina, lo mismo que con los poderes que están en la Ciudad de México".Políticos de dudosa moral, policías que prefieren no investigar, agentes dobles, traficantes de armas, sicarios, narcos, bellas mujeres, y una larga lista de negocios ilícitos, en una pequeña ciudad que cada mañana recoge a sus muertos con resignación porque es imposible saber en quién se puede confiar.