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La Universidad hot

Estudiar es superarse, de allí las expectativas que despertó la frustrada escuela de "escorts".

18 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
La Universidad hot

En un tiempo en el que los récords están a la orden del día, el promocionado Colegio Universitario de Acompañantes, con una completa y exigente currícula que incluía tecnicaturas en escorts , strippers y actuación pornográfica, se constituyó en la más fugaz experiencia educativa jamás puesta en marcha en el país, con apenas un par de días de existencia desde su lanzamiento hasta su fin envuelto en la polémica y en confusas circunstancias.

Su efímera vigencia en el abanico educativo cordobés impidió asimismo que esta iniciativa de nivel terciario llegara a oídos de Mario Bunge en Canadá, evitando así un previsible estallido crítico del célebre epistemólogo argentino, quien todavía no se recupera del shock que le produjo el anunciado dictado de un curso de acupuntura en la Universidad de Córdoba.

Sin embargo, durante su fugaz vigencia despertó no sólo controversias sino también expectativas entre quienes bregan por un mayor profesionalismo en este tipo de actividades en las que hay que "poner el cuerpo". "Hay muchos improvisados dedicados a estas ocupaciones. Tiempo atrás en una despedida de soltera, nos mandaron un stripper bastante pasado de peso (estaba por arriba de los 100 kilos y media 1,50), que encima se enredó al tratar de sacarse una media y cayó desde una mesa sobre una de las invitadas produciéndole un severo aplastamiento cervical, además de la destrucción de una silla plegable de madera del local. Lo que era una noche divertida terminó en el Hospital de Urgencias", señala Verónica R., cuarentona vecina de Barrio Las Anacondas, segunda sección y organizadora de la frustrada velada festiva en el centro vecinal del sector. "¿Y ahora quién nos devuelve la guita y se hace cargo de la silla plegable? Si este señor hubiera estudiado una tecnicatura en striptease esto no pasaba", agregó.

El valiente testimonio de esta cordobesa pone en evidencia los riesgos que la falta de capacitación académica genera el ejercicio de estas profesiones, tanto para los consumidores como para quienes las practican.

"Tiempo atrás en un local nocturno, una bailarina también un tanto rolliza no pudo sostenerse en el caño y se vino en picada desde tres metros de altura. Parecía que se venía un piano. Por suerte para ella, llevado por el fervor uno de los clientes se había trepado al escenario completamente borracho y había quedado inerte al pie del caño, por lo que le amortiguó la caída", señala Diego V. un veterano asistente a este tipo de locales. "Fue una desgracia con suerte", finalizó.

"Casos de sobrepeso, fallas en el entrenamiento y en la elongación, miedo escénico, el no saber retirarse a tiempo, pero sobre todo un vacío teórico que sólo se llena a través de la excelencia académica conspiran para que el striptease y las películas para adultos den el salto en calidad que los espectadores están esperando. Estudiar es superarse", asegura José Cabarutti, octogenario psicopedagogo y noctámbulo argentino, radicado en Europa (alquila un monoambiente en la "Zona Roja" de Amsterdan desde la posguerra).

Cabarutti, un férreo impulsor de la educación en todos los órdenes, tenía grandes esperanzas puestas en la iniciativa del Colegio Universitario de Acompañantes, al punto que planteaba regresar al país para dar cátedra en la institución, ser reconocido como doctor honoris causa de esta casa de estudios o al menos recibir un premio a la trayectoria (en calidad de cliente). "Quería poner mi aquilatada experiencia al servicio de los educandos, pero tendré que seguir esperando", aseguró con visible desazón el especialista.

Está claro entonces que no habrá jamás una primera promoción de stripper , ni de actrices pornos, ni de acompañantes, ni diplomas, ni la fiesta de graduación que miles estaban esperando para dentro de tres años. Todo se esfumó en medio de aclaraciones destinadas a apagar una polémica que a tono con sus objetivos académicos de la efímera institución, calentó el aire hasta hacerlo sofocante en pleno julio.