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Hollywood no se anda con chiquitas

La ceremonia de entrega de los premios Oscar de este año tuvo una aparición novedosa y rutilante. Eduardo Bocco.

03 de marzo de 2013 a las 12:02 a. m.
Hollywood no se anda con chiquitas

La ceremonia de entrega de los premios Oscar de este año tuvo una aparición novedosa y rutilante: la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, quien al entregar la distinción a la mejor película se ganó unos cuantos comentarios en todo el mundo. Esta jugada permite una serie de apuntes para tener en cuenta: 1) La obsecuencia no es una característica que se aprecia únicamente en estas pampas. Evidentemente, los perfumados, excéntricos y supermillonarios (o al menos eso es lo que buscan aparentar) productores de Hollywood no comen vidrio y se acomodan conforme venga el sol. Sólo faltó que a Michelle le dijeran: "Le pertenecemos, señora". Todo el mundo quiere quedar bien con el poder de turno y, a la hora de buscar beneficios, nadie se guarda nada. 2) A la industria cinematográfica de los Estados Unidos no le importa un rábano lo que va más allá del Río Grande. Si la ceremonia de los Oscar es un acto que quiere superar las fronteras norteamericanas, ¿cuál es la necesidad de que la esposa del presidente de ese país entregue un premio? ¿Qué propósito hay detrás?El mundo entero tuvo que escuchar y ver a la señora, quien sólo les habló a los televidentes de su país, y posiblemente en ningún momento tuvo en cuenta el carácter internacional de la transmisión. 3) No son pocas las especulaciones provenientes de Washington que indican que el Partido Demócrata utilizó esta ceremonia para presentar en la arena política partidaria a Michelle Obama, quien en un futuro no muy lejano puede intentar alguna candidatura a cargos electivos.La primera dama ya demostró tener suficientes cualidades como para intentar un desarrollo personal en la política, que va mucho más allá de la figura de acompañante siempre sonriente que, por décadas, tuvieron las primeras damas de los Estados Unidos. Tal como lo fue y lo es Hillary con Clinton, Michelle intenta ser con Obama, por ahí va la cosa, dicen esas especulaciones.Dueña de reflexiones profundas, los demócratas han visto en la esposa de Barack Obama una figura que les puede traer importantes réditos políticos. Entonces, y con un sentido absolutamente pragmático, tal cual es costumbre en ese país, si hay que avanzar se avanza. Le duela a quien le duela. 4) La búsqueda de sorpresas, como la de la espigada esposa presidencial, es también una prueba de que los creativos de ese show internacional saben que la ceremonia es muy extensa y que los televidentes castigan con dureza. Cambian de canal y listo. Por eso, provocar una exhalación en la platea suele ser sinónimo de que el espectador puede aguantar un poquito más y esperar nuevas sorpresas, aunque después del impacto fuerte venga una larga dosis de más de lo mismo.