Gente perfecta
La proyección del inquietante filme Terror en Chernobyl, que reveló al mundo la existencia de agresivos y voraces mutantes ucranianos en las cercanías de la trágica central nuclear de la ex Unión Soviética, generó preocupación en las autoridades provinciales que asistieron a la avant premiere de la película. Luis Heredia.
La proyección del inquietante filme Terror en Chernobyl, que reveló al mundo la existencia de agresivos y voraces mutantes ucranianos en las cercanías de la trágica central nuclear de la ex Unión Soviética, generó preocupación en las autoridades provinciales que asistieron a la avant premiere de la película, lo que derivó en la urgente reglamentación de la nueva ley policial para evitar que alguna criatura de estas características ingrese a la fuerza. "Sabíamos que el incremento de los requisitos físicos y mentales para ser policía iba a generar polémica e íbamos a recibir críticas, pero decidimos seguir adelante porque priorizamos el objetivo de impedir el ingreso de mutantes en las filas policiales", se sinceró un funcionario del Ministerio de Seguridad. "También sabemos perfectamente que una persona gorda, bulímica, coja, un tartamudo o individuos que padecen tics o mutilaciones de pene no encuadran necesariamente como mutantes, pero no podemos correr riesgos: primero están la seguridad de la gente y la imagen de la fuerza", agregó. Según esta fuente, si estos especímenes son como los de la película, no sólo representarían un peligro para la sociedad por su irracionalidad, ferocidad y violencia (características que comparten con buena parte de los automovilistas cordobeses), sino porque también son caníbales. "Una cosa es que un ciudadano se queje de que lo hicieron esperar en una dependencia policial, y otra muy distinta es que sea devorado total o parcialmente por un sumariante mutante", explicó el vocero. "Sería un escándalo que seguramente dañaría la imagen de la institución", agregó.Si bien la historia de Córdoba aún no registra ningún caso de mutación debidamente documentado (aunque para algunos la Pelada de la Cañada podría haber sido el primer mutante cordobés), no hay fugas de radiación que hagan temer el surgimiento de estas criaturas. La acción preventiva tiene su razón de ser en la proliferación de terrenos contaminados con metales pesados. "De esos sitios puede salir 'algo', si es que todavía no salió", aseguran de manera inquietante los expertos.En cuanto a los alcances de la legislación, si no está debidamente aclarado en el texto, se asegura que los exigentes requisitos de ingreso se extienden también a los componentes animales de la fuerza. "En este punto hay que ser claros. En España nació un perro con dos penes y seis patas, desde ya decimos que un ejemplar de esas características no podría ingresar en la División Canes", aseguraron también desde el área de seguridad del Gobierno.Con toda esta normativa restrictiva vigente, los especialistas consideran que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un mutante ingrese en la Policía de la Provincia, pero el problema sería si uno de ellos plantea una denuncia por discriminación ante el Inadi. "En ese caso veremos qué hacer. Sabemos que hay organizaciones, como la Asociación de Amigos del Mutante Argentino, que plantean dar contención e integrar socialmente a estas criaturas, pero deben comprender que hace falta mucho trabajo para que puedan ingresar a la Policía", agregó un vocero ministerial.Pero hay algo más. La exigencia de salud mental apuntaría a combatir uno de los mayores flagelos que padecen los cuerpos policiales del país y del mundo: los casos de doble personalidad o personalidad múltiple en algunos de sus efectivos. Estas patologías explicarían los escandalosos casos en los que algunos uniformados integran una fuerza policial y al mismo tiempo forman parte de activas bandas delictivas. "Quienes padecen estos trastornos, según cómo se despierten, son una cosa o la otra. Cuando amanecen con la personalidad policial son implacables, pero cuando se levantan con la delictiva, no pueden estar si no infringen la ley. Además, es característico que no recuerden nada de lo que hicieron", afirma un experto. Incluso fue muy comentado el caso (presentado en un congreso de psicología en Crimea) de un policía con doble personalidad que investigó tan eficientemente un robo calificado que se descubrió a sí mismo y procedió a su autodetención. Sin embargo, cuando se conducía a la seccional su personalidad cambió nuevamente y se evadió arrojándose del patrullero. En definitiva, la nueva ley policial puso las cosas tan difíciles que es más fácil pasar el psicofísico de la Nasa para ser astronauta que ser preseleccionado para la Guardia de Infantería.

