El fin del cortoplacismo
Aníbal Fernández, pronosticó que el ciclo del kirchnerismo se extinguirá dentro de 60 años. Luis Heredia.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, pronosticó que el ciclo del kirchnerismo se extinguirá dentro de 60 años, es decir que, según sus cálculos, el último kirchnerista (probablemente un por entonces octogenario militante de La Cámpora) apagará la luz del local partidario aproximadamente en 2071, tras lo cual subirá a su vehículo antigravitacional a prueba de piquetes y se perderá como un zumbido en la caótica Buenos Aires del futuro. Si bien se duda sobre las bases científicas de una afirmación tan futurista, lo que sí está claro es que Fernández lo dijo para generar aun más confusión entre las desorientadas filas opositoras, que ahora no saben si pensar en octubre de 2011 o en octubre de 2071. Y como si fuera poco, la predicción tiende a producir desánimo, ya que frente a semejante cantidad de décadas por delante de kirchnerismo, ninguno de los principales referentes opositores logrará llegar con vida para paladear su extinción."Tenemos que encontrar la forma de aguantar semejante tirón, aunque es difícil porque para muchos de nosotros significa alcanzar un promedio de 110 años de edad, y al ritmo que nos lleva la política si llegamos a los 80 somos Matusalén", aseguró un dirigente del antikirchnerismo dispuesto a aceptar el desafío temporal planteado por el jefe de Gabinete.Sin embargo, la certeza en varios campamentos opositores es que Fernández habló de más, ya que su revelación permitirá diseñar tácticas antienvejecimiento que logren alcanzar la longevidad y así poder presenciar el ansiado fin del kirchnerismo. Una de las principales iniciativas en este sentido es la de realizar excursiones a Vilcabamba, un pueblo andino de Ecuador donde algunos de sus habitantes alcanzaron los 140 años y que es conocido como el "valle de la eterna juventud". La idea es encontrar el secreto de semejante fenómeno vital, para lo cual en varios cenáculos opositores se analiza traer (hay quienes hablan de capturar) a algún anciano centenario del lugar para someterlo a estudios presumiblemente no invasivos, que permitan dar con pistas firmes sobre las razones que los mantienen rozagantes después de cruzar la barrera psicológica de los 100 años."Los estudios podrían evitarse si el anciano que vamos a traer colabora y revela cuál es la pócima o brebaje que les permite tener más edad que Gimnasia y Esgrima La Plata. Porque a mí nadie me saca de la cabeza que en Vilcabamba con algo se están dando", asegura un operador que jura estar con la mente puesta en 2071. Las alternativas: vida sana y vampiros Mientras tanto, ya algunos dirigentes están dejando de fumar, al tiempo que adoptan formas de vida más saludables, como caminar o andar en skate y comer brotes de soja y zanahorias. Pero las ideas para llegar en condiciones al final del kirchnerismo incluyen otras posibilidades menos convencionales, como hacerse morder con vampiros para adquirir cierto grado de inmortalidad. Como es público, un vampiro medio vive cientos de años, siempre y cuando no lo sorprendan durmiendo y le martillen una estaca en el pecho. "Al fin del ciclo del kirchnerismo no me lo pierdo por nada, si es necesario estoy dispuesto a vivir 60 años en una cripta de la Recoleta y a alimentarme con sangre de bellas mujeres, a las cuales previamente seduciré", afirmó un dirigente opositor, quien sin embargo consideró que deberá mantenerse alejado políticamente de Lilita Carrió por su propensión a colgarse gigantescos crucifijos.Y otra posibilidad que también se analiza es la de recurrir a la criogenia, es decir, hacerse congelar en nitrógeno a 200 grados bajo cero y permanecer en ese estado en una cápsula hasta 2071. "Ese año te descongelan con un caloventor y asistís al fin del kirchnerismo hecho una pinturita", asegura con entusiasmo un dirigente que sin embargo está analizando una posibilidad más económica, en un freezer vertical con puerta de vidrio.Como quien no quiere la cosa, la política argentina abandona lentamente el cortoplacismo y comienza a planificar pensando en el futuro, lo cual no es poco.

