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El partido impensado

Parecía que todo estaba dicho, hasta que apareció el Partido Obrero Duhaldista. Luis Heredia.

02 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
El partido impensado

Cuando ya nada parece sorprender en la política nacional, 2010 se despide con una noticia asombrosa dentro el espectro partidario nacional: el surgimiento del Partido Obrero Duhaldista (POD), bajo el lema "Duhalde cumple, Pitrola dignifica". Sin embargo, el partido no fue anunciado por sus dirigentes naturales como hubiera correspondido, sino por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que así arruinó el efecto sorpresa que los activistas de la flamante organización habían pensado aprovechar. "A Aníbal no se le puede contar nada porque enseguida lo larga por Twitter. Días atrás arruinó una fiesta sorpresa que el gabinete le había organizado a Nilda Garré. La esperaban a oscuras, pero como Fernández ya lo había difundido, la ministra llegó a su casa con una antorcha y frustró todo. El jefe de Gabinete es más peligroso que WikiLeaks", aseguró un militante enrolado en el duhaldismo-pitrolismo que lucía una remera con la inscripción "Duhalde al gobierno, Pitrola al poder".Lo que pasó en realidad es que Fernández estaba enojado con la flamante organización por su intento de demoler a pedradas y prenderle fuego (en ese orden) a la Estación Constitución. "No sólo fue un intento desestabilizador, destinado a generar un estado de preanarquía en el país, sino un ataque al patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, ya que se pretendió derribar y hacer una fogata con un edificio de estilo ecléctico neorrenacentista victoriano", aseguraron desde el entorno de Fernández. "Después de los desmanes, se fue al diablo el estilo victoriano y ahora luce un estilo ecléctico apedreado chamuscado", agregó la fuente.Pero desde el duhaldismo-pitrolismo aseguran que ellos no propiciaron ninguna destrucción de la estación, sino que fueron la patota sindical y algunos usuarios indignados. Sin embargo reconocieron que un militante del PO, también enojado por la imposibilidad de viajar, tiró un par de adoquines. "Hacía mucho calor y quería llegar a su casa. El compañero había tenido un día bastante pesado cortando algunas calles y avenidas, y le cayó muy mal que no pasaran los trenes. El tema es que no sabía que eran otros compañeros los que estaban cortando las vías. Vamos a tener que mejorar la comunicación interna en el partido para evitar generarnos malos ratos entre nosotros", aseguró otro activista."Lo mismo pasó con el compañero del gremio gastronómico que permanece encarcelado en carácter de preso político", señaló un militante peronista de Lomas de Zamora, que lucía la leyenda "Duhalde, un líder con cabeza". Se refería a un supuesto agitador capturado e identificado por el Gobierno como perteneciente al gremio de Luis Barrionuevo, porque era el único que, en lugar de arrojar baldosas contra la estación, lanzaba pizas a la piedra y pastafrolas contra la fachada del edificio.El sujeto se defendió diciendo que le pagaban "50 pesos por día para hacer quilombo", por lo que lo suyo era un trabajo y su detención estaba afectando seriamente sus ingresos. "Estamos en temporada de quilombos y no puedo salir a trabajar. Me cortaron las piernas", habría asegurado a sus captores. En medio de las habituales acusaciones cruzadas, apareció el diputado nacional y candidato a gobernador de Buenos Aires Francisco de Narváez, quien advirtió que el Gobierno no debe caer en la tentación de culpar al Pato Donald y a Minguito por los hechos de violencia que ocurren en el país.Sin embargo, fuentes cercanas a la ministra Nilda Garré aseguraron que por razones lógicas no hay sospechas sobre Minguito, pero tampoco las hay sobre el Pato Donald, aunque sí se han tomado algunas prevenciones desde el Ministerio de Seguridad sobre sus sobrinos Hugo, Paco y Luis, que son bastante afectos a meterse en líos y podrían involucrarse en la conspiración en marcha contra el Gobierno nacional.Si el nacimiento del POD anunciado por el Gobierno generó sorpresa en el desbordado verano político nacional, quienes no deben entender nada de lo que está pasando aquí abajo deben ser Perón y Trotsky. La política es el arte de lo posible, pero en Argentina una vez más se nos fue la mano.