El arte de pegar
No sólo castiga el golpe de calor; las fuerzas de seguridad tampoco se privan de repartir bastonazos. Luis Heredia.
Es verano y el calor pega fuerte, pero no está solo en esta tarea, ya que diferentes cuerpos policiales de la Argentina están también abocados a esta esforzada faena, entre ellos la Policía de Córdoba, que días atrás protagonizó una carga a palo limpio contra los activistas que protestaban contra la sanción de la Ley de Educación. "Está claro que en este verano no sólo hay que cuidarse del golpe de calor sino también del golpe de tonfa", aseguró el célebre analista meteorológico y observador climático Néstor Mentoso. Las imágenes del accionar de los cuerpos de choque de la Policía provincial arrastrando manifestantes de distinto sexo de los pelos por las calles de la ciudad fueron muy celebradas en círculos sadomasoquistas, pero generaron un efecto negativo en el grueso de la sociedad. La repulsa alcanzó tal punto que hasta al propio jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se manifestó impresionado, aun cuando los efectivos de la Federal dependientes del Gobierno nacional, en colaboración con la Metropolitana, habían intervenido en los predios ocupados del Indoamericano sin mayores sutilezas.A la hora de explicar semejante nivel de represión, especialistas de la Subsecretaría de Apaleamientos Urbanos del Ministerio de Gobierno aseguraron que los manifestantes no eran simples estudiantes descontentos, sino que habían sido reforzados por fuerzas de elite. "Informes de inteligencia revelaron que los que operaban la catapulta eran cruzados, es decir guerreros que hace siglos vienen peleando, expertos en guerra urbana, fogueados en las tomas de Constantinopla y Jerusalén, entre otras ciudades, durante las Cruzadas", aseguraron los expertos. "Nuestras fuerzas tenían que neutralizar la catapulta para evitar que los cruzados demolieran la Legislatura con sus tácticas de asedio e ingresaran a sangre y fuego", agregaron.En cuanto a la práctica de arrastrar militantes de los pelos, sus defensores consideran que tiene mala fama porque existe la imagen de que los hombres de las cavernas, especialmente los neanderthales, ya lo practicaban con sus mujeres. "Aceptamos que es una destreza que impresiona, pero es esencialmente incruenta y sirve para neutralizar manifestantes de distinto sexo siempre y cuando tengan pelo largo y no usen extensiones", indicaron los expertos en antitumultos provinciales. En el caso de los manifestantes calvos o con el pelo rasurado, la situación se soluciona adhiriéndoles al cuero cabelludo pelucas similares a las de Zulma Lobato con pegamento de contacto. "Nuestros hombres están entrenados para arrastrar de los pelos a un manifestante de contextura mediana hasta 10 cuadras", señalaron desde el Ministerio de Gobierno. "Es una táctica no letal que si se hubiera empleado en el Parque Indoamericano hubiera permitido solucionar el problema en un par de horas", aseguraron.En lo que respecta al apaleamiento de manifestantes femeninas, la tarea corre por cuenta de la División de Violencia de Género, compuesta por efectivos especialmente entrenados para este quehacer represivo. De todos modos, no hay que dejarse impresionar por el nombre de este flamante cuerpo, ya que lo primero que se les enseña a estos uniformados es que la discriminación de la mujer es un flagelo que debe ser eliminado de la sociedad, y que ellos, al repartir bastonazos entre manifestantes femeninas, están aportando su modesto pero valioso granito de arena para cerrar esa ignominiosa brecha. También hubo críticas a la forma en que entre varios uniformados zarandeaban a activistas solitarios cuando eran capturados. "Esto se explica desde el punto de vista de la solidaridad entre los miembros de la fuerza" —explicaron las fuentes ministeriales—, "ya que los revoltosos eran muy escurridizos y cuando un integrante del cuerpo lograba capturar a uno, no le pegaba él solo, sino que le aplastaba la cara con un borceguí y permitía que sus compañeros también lo hicieran. De esta forma se evitó que muchos efectivos se quedaran sin golpear. Es puro espíritu de camaradería", declararon. Finalmente, los voceros ministeriales revelaron que las tonfas y bastones utilizados para magullar a los manifestantes anti Ley de Educación están confeccionados con materiales reciclados como parte del programa "Represión y Naturaleza", que permitirá en futuro cercano disolver manifestaciones sin afectar el medio ambiente, cumpliendo con las disposiciones del Protocolo de Kioto. Lo que se dice estar a la vanguardia en garrotazos.

