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Economistas faunos

Las designaciones de dos economistas como candidatos a vicepresidentes de la Nación, fueron muy bien recibidas por economistas. Luis Heredia.

03 de julio de 2011 a las 12:02 a. m.
Economistas faunos

Las designaciones de dos economistas como candidatos a vicepresidentes de la Nación, Amado Boudou por el Frente para la Victoria, y Javier González Fraga por el radicalismo, fueron muy bien recibidas por economistas de distintas partes del mundo, bastante golpeados por los últimos escándalos sexuales y amorosos en los que se vieron involucrados reconocidas figuras del sector. "Lo ocurrido con Martín Lousteau y Martín Redrado en Argentina, y sobre todo con el ex director gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn en Estados Unidos, fue un duro golpe para el prestigio de quienes abrazamos este antiguo arte de la economía, por culpa de algunos que también se dedicaron a abrazar cuanta mujer pasara cerca", afirmó Juan Carlos Balance, presidente del Comité de Conducta de la Federación Mundial de Economistas con sede en Edimburgo. Para el especialista, estas mediáticas historias con ciertos condimentos de desenfreno cambiaron la imagen de los economistas "de profesionales serios, atildados, prestigiosos y posiblemente asexuados a la de individuos sedientos de placer carnal, capaces de cualquier cosa con tal de satisfacer su insaciable apetito erótico".Las consecuencias de estos escándalos se comenzaron a advertir rápidamente: los economistas dejaron de ser invitados a fiestas y reuniones sociales, sus secretarias y asistentes compraron aerosoles de gas pimienta y pistolas Taser y creció el temor a quedar a solas con alguno de ellos en un ascensor. "En los gimnasios, si un economista ingresaba a las duchas, los que allí estaban huían como si hubiera entrado Godzilla", recuerda Balance. Así era el espanto que inspiraba esta nueva y bochornosa imagen que se les estaba adjudicando: la de una suerte de faunos con amplios conocimientos en economía teórica y aplicada."Muchos de nosotros comenzamos a sentirnos verdaderos parias y a padecer en carne propia el amargo sabor de la discriminación", recuerda José Variable, destacado economista que fue encerrado en su despacho mientras duró un apagón, por exigencia de un grupo de becarios de ambos sexos.Para colmo, no fueron pocos los que relacionaron las acusaciones que pesan sobre Strauss-Kahn (supuesto intento de violación de una empleada de origen africano en un hotel) con las políticas que el Fondo tiene reservadas para los países del Tercer Mundo. "Strauss Kahn habría intentado concretar, en escala y manera personalizada sobre esta humilde inmigrante del África, lo que normalmente el Fondo aplicaría sobre todo su país. De comprobarse la acusación no se podría negar la coherencia entre las recetas del FMI y la conducta privada de su máxima autoridad", razonó un ideologizado detractor del organismo multilateral.Pero ahora, con Boudou y González Fraga candidatos a vice de dos partidos mayoritarios, las cosas parecen volver a acomodarse. "Si la Presidenta confía en Boudou, la señal hacia la sociedad es muy alentadora, significa que la existencia de algunas ovejas insaciables no afectó la imagen del conjunto", se afirma.Y en ese sentido, que una mujer, la francesa Christine Lagarde, sea quien reemplace de Strauss-Khan al frente del FMI también ayuda, porque "hay que revertir la imagen de que cuando no están elaborando una receta recesiva, los ejecutivos del Fondo dedican su tiempo libre a corretear secretarias por los pasillos", aseguran fuentes del organismo multilateral. "Por algo la frase de cabecera de Lagarde es que no debe haber demasiada testosterona en la misma habitación", agregan los voceros."Lo peor ya pasó", afirman muchos, al tiempo que no dejan de sorprenderse por los efectos de estos affaires . "Hemos hecho cosas terribles, como sumergir a países en hiperinflaciones o directamente fundirlos, como le ocurrió a la Argentina, o generar depresiones mundiales. Cuál más cuál menos, muchos economistas tenemos alguna crisis en el placard, pero nunca nuestro prestigio estuvo más en juego que con estas cuestiones de alcoba", aseguran.Lentamente todo empieza a encarrilarse, siempre y cuando los economistas vuelvan a concentrarse en el estudio de los fenómenos económicos y logren neutralizar sus impulsos más primarios.