Temas del día:

Dentro de la Constitución...

Kennedy busca demostrar que toda decisión jurídica es ideológica y propone pensar al Derecho desde una posición de izquierda. Rogelio Demarchi.

05 de diciembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Dentro de la Constitución...

E l próximo viernes, la democracia argentina cumple años: 27. Aun con sus crisis, es el más largo que registra nuestra historia. Son, vale subrayarlo, 27 años de compromiso con la ley, y en particular con una de ellas: la Constitución. Se me dirá que exagero, que no es tan así, que a la pobre Constitución nuestros desalmados y perversos políticos la maltratan, la violan y la olvidan a diario, que hay cláusulas transitorias de la última reforma constitucional (redondeo, hace 15 años) que siguen vigentes porque todavía no se ha legislado lo que allí se acordó.No estoy pensando en ellos sino en nosotros, los que todos los días de estos 27 años hemos intentado ser ciudadanos de a pie y con todas las letras. La hemos respetado y la hemos venerado como si fuera una Biblia. Y, parafraseando una famosa frase revolucionaria, consciente o inconscientemente, nos hemos juramentado: dentro de la Constitución, todo; fuera de la Constitución, nada. Esa analogía "Constitución-Biblia" tiene profundas raíces en la cultura jurídica de Estados Unidos. Duncan Kennedy, autor de Izquierda y derecho. Ensayos de teoría jurídica crítica (Siglo XXI, 2010), intelectual clave de los Estudios Críticos del Derecho, al estudiar al constitucionalismo como una religión civil y declararse ateo, advierte que entonces es la Corte Suprema, no el poder político, quien conduce, por decirlo de alguna manera, al modo de los cuerpos sacerdotales, el proceso ritual. Estoy casi convencido de que nosotros no lo hemos pensado así a lo largo de estos 27 años, pero tiene su lógica: entre los poderes del Estado, es la Corte quien define si algo es constitucional o no. De hecho, en su momento fue la Corte Suprema de Justicia argentina la que legitimó los golpes de Estado. La política, para Kennedy, ocupa el lugar del pecado: "La política es la Tierra Corrompida en relación con el Cielo de las aspiraciones constitucionales". Su otra advertencia es más filosa aún: las decisiones de una Corte cualquiera no son unidireccionales, sino que pueden responder a "tres actitudes bastante contradictorias".Primera actitud: la Corte, se dice, ha actuado políticamente, de modo que se evalúa su habilidad política. Segunda actitud: la Corte ha sido fiel a la Constitución porque ha interpretado el espíritu con que fue redactada por los constitucionalistas (los "padres fundadores" de nuestra religión). Tercera actitud: la Corte ha desplegado un razonamiento jurídico basado en la Constitución y literatura conexa.Pregunto: ¿no anida en cada uno de nosotros esa triple actitud? ¿No apelamos indistintamente a ellas para justificar nuestro accionar o parecer en diferentes circunstancias? A veces nos tornamos espiritualistas; otras, políticos; en alguna ocasión, razonamos. ¿Eso quiere decir que una Constitución admite varias interpretaciones o que no dudamos en manipularla? La respuesta no es fácil. Tal vez por eso Kennedy opta por la tangente del ateísmo: "No hay una colectividad humana", escribe, "que cree y presta consentimiento al derecho constitucional tal como ha sido establecido por la Corte Suprema".