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Cerrado por feriado

Revelamos las verdaderas causas por las que el Gobierno determinó un nuevo calendario de días no laborables. Luis Heredia.

19 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Cerrado por feriado

El "reordenamiento de feriados" propuesto por el Gobierno nacional, con el objetivo de darle un nuevo impulso al turismo interno, habría sido instrumentado también para neutralizar un inquietante problema derivado de la práctica generalizada del corrimiento de los feriados: aparentemente cansados de que los tenga de acá para allá, los días no laborables móviles estaban a punto de comenzar a correrse por su cuenta en los casilleros de los almanaques. "Esta rebelión de los feriados que era acaudillada por el Día de la Raza (por lejos la festividad más criticada del calendario nacional), habría sumergido a la Nación en un estado de confusión inimaginable y fue ocultada a la opinión pública para evitar que el pánico ganara a la población" aseguró José Asueto, titular de la Subsecretaría de Días Calmos.Precisamente, el rol intrigante del Día de la Raza en este intento de sublevación explicaría su eliminación del almanaque (ahora será el Día del Respeto a la Diversidad Cultural), como una forma de advertir que no habrá contemplaciones con cualquier feriado que en el futuro intente y/o promueva una acción similar. Pero además, el proyecto presidencial procura terminar con otro sinsentido del actual esquema de días no laborables y que no es otro que la existencia de los "días sandwich". "En un país donde los últimos estudios indican que la mitad de la población somete a las balanzas con su sobrepeso, es un despropósito que en el calendario existan días sandwich", asegura el dietista José Legumbres. "La sola mención del día sandwich genera en la población la necesidad de la ingesta de un triple de miga, por lo que su eliminación puede traer beneficios saludables para los argentinos", agregó el especialista.Sin embargo, la polémica está instalada, ya que no todos están de acuerdo con el aumento de los feriados. El primer sector que protestó airadamente contra la iniciativa gubernamental fue el de los adictos al trabajo. El titular de la Asociación Argentina de Trabajadores Compulsivos, José de la Gleba, sostiene que el incremento de los feriados y los días puente constituye "un duro golpe a quienes vivimos sólo para trabajar. El Gobierno dispuso más días no laborables, pero no pensó en cómo nuestros afiliados combatirán el síndrome de abstinencia. Seguramente nos pondremos ansiosos, irascibles y terminaremos cayendo en la hiperactividad sexual, como nos pasa cada fin de semana largo", argumentó.Según el dirigente, los adictos al trabajo de toda la Argentina estaban elaborando un anteproyecto de ley para restringir las vacaciones a una semana anual, tal cual lo habían acordado en la última convención de La Plata (en cuyos momentos libres cavaron, a pico y pala, una zanja de 35 kilómetros de extensión).Sin embargo, ahora todas sus aspiraciones de trabajar hasta el límite de sus fuerzas se vinieron a pique con la decisión presidencial, por lo que numerosos miembros de la organización están planificando abandonar el país y radicarse en lugares donde se trabaje hasta la extenuación. Sin embargo no es fácil, ya que la mayoría pensó en Japón (considerado La Meca del trabajador compulsivo), pero sólo para enterarse de que los nipones tienen 15 feriados nacionales y, encima, también los corren. "Festejan hasta los equinoccios, ya no se puede creer en nadie", se lamentó De la Gleba.Otros que también se quejan son los partidarios de los 180 días de clases, que se verán reducidos en cinco jornadas en 2011, con supuesto peligro de no alcanzar los objetivos de la currícula. Esos días de menos determinarían, por ejemplo, que los niños argentinos queden sin aprender todas las variedades de triángulos que existen. "Vamos camino a tener una generación de argentinos que va a desconocer qué es un triángulo escaleno por culpa del incremento de los feriados", aseguraron indignados desde las organizaciones pro presentistas.Polémicas más, polémicas menos, el incremento de feriados en el país sirvió para saber que hasta en el Primer Mundo los feriados son multitud, terminando así con cierto discurso dominante, de consumo local, que dice que los argentinos somos las cigarras de la humanidad mientras el resto de los humanos son hormigas laboriosas. El debate enriquece.