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Buscando a Innviron

Giacomino viajó a EE.UU. imbuido de la mística de los caballeros de la Mesa Redonda. Luis Heredia.

01 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Buscando a Innviron

A lo largo de los siglos el hombre ha dedicado tiempo, esfuerzos y recursos a la búsqueda de seres mitológicos, objetos no menos míticos y sitios fabulosos cuya supuesta existencia, en la mayoría de los casos, se sostiene a partir de relatos legendarios. El Arca de la Alianza, el tesoro de Atahualpa, el monstruo del lago Ness, Pie Grande, Nahuelito, el Lobizón de San Vicente, la Atlántida, el Dorado y la planta perdida de Innviron siguen atrayendo como imanes a arqueólogos, exploradores, profanadores de tumbas, amantes de la aventura y, en general, gente con tiempo libre.

Sin poder sustraerse a este llamado ancestral, el intendente Daniel Giacomino y el secretario de Ambiente, Fernando Cámara, partieron hacia los Estados Unidos, país en el que según la tradición oral una extraordinaria planta de gasificación fue edificada presumiblemente por una antigua civilización, con una asombrosa tecnología para la época.

"Lo del intendente y el secretario de Ambiente se encuadra en la tradición que iniciaron los caballeros de la Mesa Redonda, quienes partieron en búsqueda del Santo Grial. En Giacomino y Cámara late el mismo espíritu que impulsó hace siglos a sir Galahad y a sir Perceval", aseguran desde el entorno del intendente.

La deserción a último momento del titular de la Crese, Eduardo García, complicó un poco la logística de la empresa porque era el encargado de cargar la mochila con los víveres (una horma de queso fresco, una lata grande de dulce de batata y 15 kilos de salame de la Colonia), además del sol de noche, una escopeta del 12, el bidón con 20 litros de agua, las reservas de repelente de mosquitos y el suero antiofídico. Pero aún así, la dupla original decidió seguir con el plan original.

"No se largaron así nomás, además de tener experiencia en el juego de la búsqueda del tesoro viajaron con un antiguo plano que indicaba el punto exacto en el que podría encontrarse la planta de gasificación, incluso llevaban palas Lineman para excavar en caso de que estuviera cubierta por capas sedimentarias", agregó el vocero giacominista.

El viejo y arrugado mapa, atribuido a un ignoto explorador español, indicaba claramente con líneas de puntos que, partiendo de la plaza de Tampa, había que caminar 975 mil pasos hasta Palmetto, una vez ahí doblar tres pasos a la izquierda, y a fuerza de machetes avanzar 1.570.000 pasos por las costas del río Little Manatee hasta sus nacientes, desde donde finalmente se podría observar la incomparable magnificencia de la buscada Innviron.

Seguramente no fue fácil semejante periplo, en el que además de las condiciones extremas que presenta la selva, los exploradores cordobeses debieron sortear a uno de los más peligrosos depredadores de la región, la temible Tortuga de Florida, quelonio famoso por su astucia y su ferocidad (según escalofriantes testimonios, se introducen en las bolsas de dormir y devoran los dedos gordos de los pies).

Aparentemente, la expedición llegó hasta el lugar indicado, pero, como sucedió con el descubrimiento de las ruinas de Troya, hay quienes ponen en tela de juicio que realmente haya hecho pie en la planta perdida. Seguramente que esta incipiente polémica quedará zanjada con el estudio de las fotografías tomadas y, sobre todo, luego del análisis de las muestras de los desechos utilizados para producir energía que fueron recogidos en el lugar: un par de cubiertas viejas de Cadillac, una silla eléctrica en desuso, un bate de béisbol, mascotas embalsamadas, restos de alfombras voladoras, sobras de comida chatarra, como así también un tupper lleno de la ceniza que queda después de la combustión.

¿Se habrá revelado finalmente el arcano de la enigmática Innviron? ¿Tiene la humanidad un misterio menos y una certeza más? ¿Los que no quisieron sumarse a la empresa perdieron una oportunidad irrepetible de entrar a la historia del descubrimiento humano?

Las respuestas a estas preguntas son decisivas, ya que del éxito de esta empresa depende uno de los mayores emprendimientos tecnológicos en la Argentina, sólo comparable al desarrollo de la planta nuclear de la isla Huemul en los ‘50. Ahora sólo resta esperar...