El significado de la paz
La apertura de un proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc tiene una gran trascendencia no sólo para Colombia, sino para América latina toda.
La apertura de un proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) es muy importante y trascendente no sólo para ese país sino para toda América latina. Por fin, los enfrentamientos del pasado están cediendo y la democracia se amplía y afianza en la región, lo que resulta positivo para todos. El anuncio del presidente colombiano Juan Manuel Santos ha recibido un fuerte respaldo interno y de la comunidad internacional, aunque algunos sectores expresaron su escepticismo, en razón de las fallidas experiencias del pasado orientadas en esa misma dirección. Pero esta vez las cosas van en serio, entre otros motivos porque la realidad ha cambiado y quedó demostrada la inutilidad de la violencia política y de la lucha armada.La propia Cuba, que en las décadas de 1960 y 1970 fue un foco de irradiación revolucionaria, inició una limitada apertura política, que quizá en un plazo no muy lejano dé paso a la instauración de una verdadera democracia. El fracaso del comunismo, reflejado en la implosión de la Unión Soviética y su zona de influencia, provocado no por una invasión extranjera sino por sus propias contradicciones y fracasos, puso en crisis esa ideología en el mundo entero y la vació de sustento territorial y geopolítico.Cuba y los movimientos guerrilleros que pretendieron seguir su camino se declaraban marxistas leninistas según el modelo soviético. Y después de la caída del Muro de Berlín, a fines de 1989, la idea comunista también se desmoronó, lo que restó fuerza y poder de convencimiento a los movimientos guerrilleros.Es por todas esas razones que los procesos de paz tienen ahora posibilidades de fructificar. El presidente Santos anunció que representantes de su gobierno y de las Farc se reunieron recientemente en La Habana y acordaron iniciar un proceso de paz el 5 de octubre próximo en Oslo, capital de Noruega, que podría culminar en un acuerdo que incluya el desarme de la guerrilla.La sociedad colombiana, a través de la mayoría de los partidos políticos, los medios de difusión, las cámaras empresariales y la Iglesia Católica, dio inmediato respaldo a la iniciativa de Santos. También el gobierno de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea se pronunciaron en el mismo sentido. El presidente Santos pidió cautela y prudencia a sus compatriotas, porque será una negociación compleja y difícil, con demasiadas heridas abiertas en los dos frentes. Pero lo importante es que se haya iniciado un proceso de paz, que beneficiaría a Colombia y a toda América latina.Colombia es un gran país, que durante décadas fue sacudida por la violencia de las Farc y los paramilitares. Lo cierto es que hoy se avizora un futuro distinto, aunque queden muchas dificultades en el camino.

