
Marcos Juárez y Cruz del Eje: los dos extremos de una Córdoba dispar
Por
Redacción La Voz
No hay un único mapa de la provincia de Córdoba si se miden variantes económicas, sociales y poblacionales. Las desigualdades entre regiones se evidencian, pero también asoman paradojas que parecen señales a contramano.
Una radiografía del desarrollo socioeconómico de los departamentos cordobeses muestra un fuerte contraste, sobre todo visible entre el sudeste agroindustrial y el noroeste de escaso vuelo productivo.
Pero, al mismo tiempo, asombra que las regiones en donde los números marcan un mayor nivel de desarrollo de sus economías y mejores condiciones de vida de sus habitantes sean, a la vez, las que menos crecen en población.
Un informe publicado por La Voz días atrás, sobre la base de un estudio del Consejo para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec), mostró ese mapa desigual con regiones que operan a distintas velocidades económicas y sociales.
En una punta asoman, como expresión de la Córdoba “más rica”, los departamentos Marcos Juárez y Unión, en el sudeste provincial. Y en el otro extremo, tres departamentos del norte más árido, postergado y empobrecido: Cruz del Eje, Río Seco y Sobremonte.
La paradoja aparece cuando se observa que las regiones con mejor evolución de sus economías no son las que más aumentan su población: retienen menos habitantes que otras y reciben menos migrantes que la mayoría de las demás.
Hay números que muestran esas aparentes contradicciones. Por ejemplo, entre las 20 ciudades cordobesas más grandes, justamente las dos con menor crecimiento poblacional entre los censos de 2010 y 2022 son Marcos Juárez (un 9%) y Bell Ville (un 11,4%), las cabeceras de los dos departamentos con mejores índices de desarrollo socioeconómico.
En esos mismos 12 años, por ejemplo, Río Cuarto y Río Tercero crecieron en habitantes un 15%, Villa María un 21% y Alta Gracia un 25%. La ciudad de Cruz del Eje lo hizo en un 13%, algo menos que el casi 14% de la Capital.
Si la observación es por departamentos, la ecuación casi se repite: Marcos Juárez está entre los que menos han aumentado su población y queda en el mismo lote de los departamentos más pobres del mapa.
Vamos a los números censales: entre 2010 y 2022, la población cordobesa total aumentó un 16%. Los departamentos norteños Sobremonte y Pocho tuvieron tasa negativa y Minas aumentó un 3%. A la vez, en el extremo sur, General Roca (1,7%) y Roque Sáenz Peña (4%) también crecieron casi nada en población. En ese mismo lote ingresa Marcos Juárez, con un 3,4%.
No es solo eso: Unión, el segundo de mejor índice de desarrollo, aumentó su población un 8,4%, y Río Segundo (el quinto en la lista de los “mejor desarrollados”) creció poblacionalmente un 9,9%.
Para comparar, los tres departamentos que más elevaron su población en ese período fueron Santa María (Alta Gracia y zona) con un 47,5%, Calamuchita (38,7%) y Colón (31,3%). En la lista de los 26, según su desarrollo socioeconómico, esos tres departamentos están bien en la mitad de tabla.

En el medio de esa tabla de aumento poblacional también aparece la Capital, donde vive casi el 40% de los cordobeses y que, por volumen, concentra población, servicios y oportunidades, pero también tensiones crecientes.
En índices socioeconómicos, la Capital muestra marcadas desigualdades, pero en un mismo espacio urbano, como un resumen ajustado del mapa completo.
El censo más reciente (de 2022) graficó también el fenómeno de las migraciones. Reportó que el 14% de los habitantes de esta provincia eran nacidos en otras. Pero el mapa ofrece matices.
Los departamentos que más migrantes reciben son los serranos: Calamuchita, Punilla, San Javier y San Alberto. Mientras que los más “ricos” del sudeste estaban al final de la lista, junto con los “pobres” del arco noroeste y los del extremo sur.
El próximo censo (¿en 2032?) deparará otras sorpresas: la brusca caída en la natalidad que se registra en los últimos años hará que muchas ciudades cordobesas muestren un decrecimiento poblacional, porque se observa con contundencia que en ellas nacen muchos menos que los que cada año fallecen.
Y es en las zonas urbanas de mayor desarrollo socioeconómico donde más se percibe ese fenómeno.
Vamos a los datos: en 2025, en la ciudad de Marcos Juárez se anotaron 217 nacimientos frente a 357 defunciones, con una diferencia del 65%. En Bell Ville, esa distancia es también alta, del 41% (325 nacidos y 459 fallecidos). Pero en Cruz del Eje, aunque también hubo más decesos que bebés anotados (475 frente a 434), la diferencia es mucho menor, el 9%.
En este marco, desde hace varios años sólo crecen en habitantes las zonas que reciben fuertes migraciones de otras regiones. Y esos movimientos solo se están viendo en dos sentidos: las localidades del Gran Córdoba, que reciben mudanzas de la cercana Capital, y los valles serranos, que tientan a quienes pueden elegir otro modo de vida en entornos más amigables.
Entre los 26 departamentos de mayor evolución socioeconómica, a Marcos Juárez y a Unión les siguen –según el informe de Copec– General San Martín (cabecera en Villa María), Tercero Arriba (Río Tercero) y Río Segundo.
El trabajo de Copec describe la brecha territorial que pinta a la provincia. De un lado, el centro-este, con economías dinámicas, infraestructura consolidada y mayor inserción en mercados nacionales e internacionales. Del otro, el arco noroeste, con menor densidad productiva, altos niveles de informalidad laboral y dependencia del empleo público o de transferencias estatales.
No se trata solo de diferencias económicas: son también brechas en acceso a servicios, calidad educativa, oportunidades laborales y capacidad institucional.
El análisis de Copec aborda cinco dimensiones de desarrollo integral medidos en cada departamento: capital físico, actividad económica, capital social, capacidades humanas y capacidades institucionales.

Pero ante la tabla que genera esa realidad, la cuestión poblacional asoma como contradictoria. Porque las áreas en mejores condiciones están entre las que menos crecen en habitantes.
Desde hace unos 20 años, las regiones del sudeste y del centro provincial con fuerte peso de la actividad agrícola, muestra bajas tasas de evolución poblacional. Sus economías generan divisas, potencial económico y mayor calidad de vida, pero eso no parece reproducirse en oportunidades para atraer a nuevos vecinos. En ese punto, parecen encapsulados.

La explicación más a mano de los demógrafos es que la actividad agrícola, con fuerte tecnologización, es muy poco demandante de empleo directo. A la vez –y esto se repite en todo el país–, las áreas con mayor expansión económica y más acceso educativo registran las reducciones más notorias de sus tasas de natalidad.
El informe de Copec caracteriza los dos extremos entre los 26 departamentos. Marcos Juárez presenta menores tasas de abandono escolar en el nivel secundario, mayor estabilidad en el empleo y una estructura económica capaz de absorber mano de obra calificada. La relación entre educación y mercado laboral funciona allí de manera más eficiente que en el promedio provincial.
En la otra punta, con una economía menos diversificada, basada en actividades primarias de baja escala, el departamento Cruz del Eje (como otros del noroeste) enfrenta limitaciones para generar empleo privado, alta dependencia del sector público, menos de la mitad de su población cuenta con cobertura de salud, y aumentan los déficits en infraestructura, conectividad y acceso a servicios.
El estudio marca que sobre las cinco dimensiones del desarrollo que se analizaron, el territorio cordobés se ve más equilibrado en capacidades humanas (la brecha entre el departamento más desarrollado y el menos desarrollado es 1,6), pero desequilibrado en actividad económica (la brecha es de 6,4).
Varios territorios del centro y sudeste –como Unión, San Justo, Tercero Arriba, General San Martín o Río Segundo– comparten rasgos con Marcos Juárez: economías agroindustriales relativamente consolidadas, mayor integración y capacidad de generar empleo privado. Con matices, forman parte del núcleo productivo provincial y concentran buena parte del valor agregado de la economía provincial.
En una posición intermedia aparecen departamentos como Río Cuarto, Colón, Punilla o Santa María, que combinan actividades productivas, servicios y, en algunos casos, turismo.
En particular, Copec marca que el Gran Córdoba ampliado –que incluye a Colón y a Santa María– refleja una extensión de las problemáticas de Capital, con procesos de conurbanización que replican desigualdades y demandas crecientes de servicios.
Por otro lado, el norte y el noroeste provincial –Sobremonte, Minas, Pocho, Río Seco o Tulumba– repiten, con matices, las características observadas en el departamento Cruz del Eje. Se trata de territorios con baja densidad poblacional, economías poco diversificadas y limitaciones estructurales para atraer inversiones.
Finalmente, el informe marca departamentos con perfiles específicos diferenciados. Por caso, Calamuchita y San Javier, que combinan desarrollo turístico y productivo, pero con alguna inestabilidad, y fuerte atracción de nuevos habitantes.