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Ya está en casa la bebé que nació tras la muerte de su madre

Es la niña que fue dada a luz, de manera prematura, tres días después de que su mamá falleciera por un accidente cerebrovascular.

22 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Ya está en casa la bebé que nació tras la muerte de su madre

Nació hace tres meses, en medio de circunstancias excepcionales y con escasos 870 gramos de peso. Y ayer, en perfecto estado de salud y con 2.760 gramos, se fue de alta de la Maternidad Provincial, en brazos de su familia. Se trata de Milagros, la bebé que nació en la tarde del 22 de octubre pasado, tres días después de que su mamá, Natalia, falleciera a causa de un accidente cerebrovascular masivo cuando sólo tenía 27 semanas de gestación. La decisión que se tomó en aquellas horas en el Hospital Córdoba, donde falleció la madre, fue apostar a la vida e intentar salvar a la bebé aún no nacida. Así, se optó por hacer el mantenimiento de la mamá, que tenía muerte cerebral, hasta que se lograra madurar los pulmones de la bebé con la ayuda de fármacos.Milagros nació por cesárea en el Córdoba e inmediatamente fue trasladada en una unidad de cuidados intensivos a la Maternidad Provincial, donde estuvo hasta ayer.Los riesgos eran enormes, en especial por el bajo peso y las insuficientes semanas de gestación, pero ella fue sorteando cada uno de los obstáculos.No por nada, su abuelo Luis Pedernera, tutor legal de la beba, y el subdirector de la Maternidad Provincial, José Alberto Oviedo, la definieron siempre como una luchadora."Lo que siento hoy no es alegría, pero sí un alivio enorme. Ahora empieza otra etapa", confió Luis ayer en la sala de espera, mientras aguardaba que su hija mayor –casada y sin niños, y quien se hará cargo de Milagros y de su hermana mayor de 6 años– terminara de aprestar a la bebé para el alta.Entre las idas y venidas, contó también que la hermanita de Milagros había quedado ayer al cuidado de la bisabuela, para tener la enorme sorpresa de ver llegar a la bebé. "Está tan bien como cualquier bebé de su peso", informó la neonatóloga Alejandra Vaccaro. Sólo por precaución, la familia contará con un tubo de oxígeno en la casa por si sus pulmoncitos requieren una pequeña ayuda.La abuela de la nena, Marta, y su cuñada María Eugenia, que estuvieron al pie del cañón todo el tiempo en que la chiquita estuvo internada, no disimularon su felicidad."No sabés lo que esperábamos este momento", dijo Marta, quien acompañó a esta cronista a conocerla por detrás del vidrio. Y el espectáculo es una delicia: Milagros tiene unos cachetes enormes, pelito oscuro y una placidez infinita, mientras su tía-mamá la acuna como si fuera de cristal, después de haberle dado la mamadera.Está envuelta en una mantita rosa, de la que asoma una batita blanca. Duerme y hace ruiditos. Ni enterada de la dura historia que la tuvo por protagonista y que ayer se resolvió en el alivio y las sonrisas interminables de toda su familia y, también, del equipo de salud que la sacó adelante.