Los vendedores de diarios, en la primera línea del empuje y de la solidaridad
Siguen cumpliendo con su rol. Y también acompañan y ayudan a los clientes.
Cada mañana, muy temprano, una ciudad más desierta que de costumbre es testigo casi en penumbras de la tarea de un grupo de personas que llevan diarios y revistas a miles de hogares de todo el país. Son los populares canillitas, cuya actividad está eximida del aislamiento obligatorio dictado por el Gobierno nacional en virtud de que transportan algo muy importante para la sociedad: información.
Lejos de desalentarlos, el impacto de la paralización de la actividad económica y del cierre de bares y restaurantes empujó a los vendedores de diarios a redoblar el esfuerzo por sostener su actividad.
Con empuje y creatividad, ellos multiplicaron la promoción mediante tarjetas o folletos y abrieron grupos en las redes sociales para interesar a los vecinos de su zona y animarlos a encargar algún producto.
La cuarentena ha golpeado en el Centro de la capital con una intensidad distinta respecto de los barrios o de pueblos y ciudades del interior. Pero en todos los sectores la mayoría de los vendedores se mantiene cumpliendo no sólo con su tarea, sino colaborando con cuestiones que en estos tiempos son tan nobles como hacer un mandado a un adulto mayor o charlar unos minutos con un vecino que esté pasando por un mal momento.
Para Adrián Brito, secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, los canillitas cumplen “una función vital” en la pandemia. “En muchos casos, el canillita es el primer contacto con un vecino que tiene una preocupación o un problema, y está para ayudar”, resume.
Brito reconoce que la actividad sufre por la escasa circulación de personas, lo que ha afectado mucho la venta “al paso”. Por eso afirma que el gremio “se mantiene atento y tratando de ayudar a los vendedores hasta con algún módulo alimentario, además de proveer de cubrebocas, de alcohol en gel y de otros elementos de seguridad”.
“Por supuesto, sabemos que los periódicos y las revistas no son transmisores del virus, pero queremos que nuestros vendedores se cuiden y que a la vez transmitan tranquilidad a los clientes”, resumió.
Brito destacó la proactividad de los vendedores para “buscarle la vuelta” a la problemática: “Los vendedores la están peleando. El Centro de la ciudad de Córdoba ha quedado más restringido, pero en la periferia tenemos mucho contacto con la gente y le garantizamos que el diario llega. Los canillitas cumplen con el servicio de informar y entretener, defendiendo la actividad con mucho empuje”.
José Novillo
Lima esquina General Deheza, barrio Pueyrredón; Córdoba
“Desde que empezó la cuarentena, casi la totalidad de la venta es por delivery. Yo ya me venía comunicando mucho con los clientes por WhatsApp, para ofrecerles el diario y distintas revistas, y ahora lo hago mucho más. Si no fuera por la pérdida de la venta en bares y restaurantes, casi no he perdido ejemplares.
“Me muevo en mi motito, con muchas medidas de seguridad: barbijo, guantes, alcohol en gel.
La gente confía mucho en el canillita, le abre la puerta, no es como un delivery de cualquier otro producto. Tenemos un vínculo muy importante con los vecinos, y más de una vez me piden si les puedo hacer un favor o traer un remedio.
“Soy canillita desde la cuna. Heredé esto de mi padre y le pongo toda la garra para llevar el oficio adelante.
La gente está muy abrumada y necesita el diario para informarse, pero también para ver otras cosas”.
Betty Franco
9 de Julio y Cañada, Córdoba Centro
“Esta crisis golpea fuerte, especialmente en el Centro, porque hay poca gente, pero vos abrís el quiosco y siempre algo vendés.
“Yo tengo mis suscriptores, mis clientes de las revistas, y siento que no puedo fallarles. Ellos tienen miedo y nosotros estamos para llevarles información y tranquilidad, cumpliendo con todas las medidas de seguridad. Es mi trabajo y cada mañana me levanto, miro el sol y me siento orgullosa de haberlo elegido.
“Mi forma de ver las cosas es clara: si querés vender, tenés que escuchar. Escuchar a la gente, conversar. Atender a esa persona mayor a la que más de una vez tenés que llevarle algún remedio o ayudarla con un trámite.
“Las diarieras somos la alegría de la mañana y nunca vamos a faltar. Si a un hombre o a una mujer logré levantarle el ánimo y sacarlo por un segundo de un problema, misión cumplida”.
Marcelo “Pollo” Tello
Rafael Núñez 3993, Cerro de las Rosas
“La gente no está en la calle; está cumpliendo con la cuarentena. Pero nosotros estamos para llevarle la información y el entretenimiento.
“Nosotros hacemos mucho reparto y somos muy cuidadosos con nuestra sanidad y con la de los productos. Afortunadamente tenemos las suscripciones, que sostienen muy bien la venta. Y también salen bastante las revistas de entretenimiento, para los chicos y para los grandes.
Repartimos preferentemente en moto, junto con mi hermana y mi hija.
“Estamos con la expectativa de que esto termine bien para todos. Los ingresos de todo el mundo están afectados, pero para mí es vital que la necesidad no lleve a desbordes.
Nosotros trabajamos más que antes en la promoción de los productos. Hemos hecho tarjetas, folleteamos en todo el Cerro, y mucha gente nos llama para pedir el diario o una revista. Le vamos buscando la vuelta con toda la pasión”.

