Ciencia. “Van a golpear puerta por puerta”: estudiantes secundarios medirán la huella de carbono de todo un pueblo
Más de 150 jóvenes comenzaron a capacitarse en Santa Rosa de Río Primero para salir a las calles y relevar cómo impactan los hábitos cotidianos en el ambiente. La iniciativa busca concientizar sobre cambio climático y apunta también a un objetivo local ambicioso: terminar con el basural a cielo abierto.
Aunque se trata de algo urgente, el cambio climático suele aparecer como un problema lejano, técnico o imposible de modificar. A contramano de esa idea, en una localidad cordobesa de 10 mil habitantes decidieron hacer algo concreto: que los propios estudiantes secundarios salgan casa por casa a medir la huella de carbono del pueblo.
La experiencia comenzó en Santa Rosa de Río Primero con un taller del programa Eco Héroes, impulsado por EPEC, del que participaron más de 150 alumnos de tres colegios secundarios de la localidad.

Pero la capacitación fue apenas el primer paso. Ahora vendrá lo más fuerte: los jóvenes recorrerán las calles para relevar hábitos de consumo, uso de energía, residuos y otras prácticas que impactan directamente en el ambiente.
La intención es que el proyecto no quede encerrado en un aula, sino que involucre a toda la comunidad.
Jóvenes en la calle para medir el impacto ambiental
“Los chicos se prendieron enseguida”, contó a La Voz el intendente Daniel Kieffer, quien impulsa la iniciativa junto a EPEC. Según explicó, aunque del encuentro participaron alumnos de tercer año de los tres secundarios del pueblo, la idea es sumar a más estudiantes para ampliar el trabajo territorial.

El relevamiento se realizará puerta por puerta y permitirá obtener, en unos tres meses, un diagnóstico concreto sobre la huella de carbono de la localidad.
En paralelo, Santa Rosa de Río Primero ya viene trabajando en campañas de reciclado y separación de residuos. El objetivo de fondo, admitió el intendente, es ambicioso: eliminar el basural a cielo abierto.
“Es difícil, pero hay que empezar”, planteó.
“Todos generamos gases de efecto invernadero”
El taller estuvo coordinado por el filósofo Federico Figueroa, creador del programa Eco Héroes, una iniciativa educativa que ya recorrió más de 40 escuelas de Córdoba en sus tres años de existencia. Trabaja junto a un equipo, integrado por David Reynoso y Gustavo Varela.

Durante la jornada, Figueroa buscó bajar conceptos complejos a ejemplos cotidianos. Habló de cambio climático, producción de energía, hábitos de consumo y responsabilidad ambiental. Incluso explicó cómo se generan gases de efecto invernadero usando como ejemplo algo tan común como un asado.
“Lo ambiental nos involucra a todos”, sostuvo frente a los estudiantes.
Según explicó, el desafío no pasa solamente por entender el problema, sino también por preguntarse cuánto contaminamos en la vida diaria y cómo reducir ese impacto.
El celular, y una reflexión incómoda
Uno de los momentos que más impactó a los estudiantes fue cuando el capacitador les explicó que un teléfono celular contiene 64 elementos de la tabla periódica y que varios de esos materiales provienen de explotaciones mineras en países donde existe trabajo esclavo.
La idea, explicó, era mostrar que el consumo cotidiano también tiene consecuencias ambientales y humanas.

“Los chicos entienden que quizás no son responsables del origen del problema climático, pero sí pueden ser responsables de cambiar el futuro”, señaló.
Figueroa también planteó que hoy la discusión mundial ya no gira solamente en torno a “revertir” el cambio climático, sino a aprender a adaptarse y mitigar sus efectos.
“Estamos buscando héroes”
Durante el encuentro también surgió otra preocupación: la falta de árboles. Según explicó el impulsor de Eco Héroes, cada persona necesita al menos dos árboles para respirar adecuadamente.
En ese contexto, definió a los jóvenes como protagonistas de “pequeños grandes cambios” y resumió el espíritu del proyecto con una frase: “Estamos buscando héroes para este momento extraordinario del planeta”.

La experiencia de Santa Rosa de Río Primero podría convertirse en una prueba piloto para replicar en otras localidades de Córdoba. Incluso, según adelantó Figueroa, si los resultados son positivos buscarán presentar el proyecto ante la Unesco.
En las próximas semanas, decenas de adolescentes saldrán a caminar las calles del pueblo con una misión: medir cuánto contamina la comunidad en la que viven y tratar de cambiarla desde adentro.

