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Uruguay: el Año Viejo “salta” por la ventana

Montevideo cumple con su tradición: arrojar los viejos almanaques por la ventana y lanzar agua a los transeúntes en el último día del año.

31 de diciembre de 2010 a las 05:45 p. m.
Agencia EFE
Uruguay: el Año Viejo “salta” por la ventana

El Año Viejo "saltó" hoy por la ventana en Uruguay y sus restos, en forma de hojas de almanaque, cubrieron las calles de la capital, cumpliendo así con la tradición que marca el último día laborable del año y el inicio de los festejos de Nochevieja en ese país suramericano.Funcionarios, empleados y trabajadores de todas las oficinas y negocios del país acudieron al trabajo en esta fecha especial para recoger viejos calendarios y papeles de trabajo ya inútiles y lanzarlos por la ventana, acompañados por felicitaciones, buenos deseos, petardos y muchos cubos de agua entre el jolgorio generalizado. Las calles de la Ciudad Vieja de Montevideo, que concentran un gran número de oficinas y en donde se encuentra el distrito financiero de la capital, quedaron completamente cubiertas de papel mientras sus trabajadores iniciaban una guerra de agua que tuvo como víctimas colaterales a los despistados turistas que paseaban por el centro, ignorantes de lo que se les caía encima. La tradición de arrojar los viejos almanaques por la ventana y lanzar agua a los transeúntes en el último día del año tiene más de veinte años y hace del 31 de diciembre una fecha en la que los empleados acuden al trabajo fundamentalmente para divertirse con los colegas.A resguardo del agua bajo los aleros, los trabajadores de los comercios aguardaban expectantes y entre risas a la puerta de sus comercios el paso de algún despistado caminante.Poco a poco, hasta los turistas recién llegados en los cruceros que diariamente atracan en el puerto de la ciudad comenzaron a comportarse como avezados veteranos y a mirar siempre por encima de sus cabezas antes de cruzar las calles, siempre lejos del alcance de las bombas de agua.Otros, cual reporteros de guerra, buscaban el mejor ángulo posible para filmar o retratar los inesperados ataques sin quedar demasiado expuestos al festivo aguacero.Pese a todo, el agua no parecía molestar mucho a las "víctimas" de esta tradición, ya que servía para refrescarse un poco ante los más de 30 grados centígrados y el sol implacable que en la jornada de hoy luce sobre Montevideo.Según avanzó la mañana y con el cierre definitivo de negocios y oficinas, hasta un millar de jóvenes armados con globos y botellas de sidra y "medio y medio" (bebida típica uruguaya) se fueron concentrando en el tradicional Mercado del Puerto de Montevideo, donde comenzó una directa y feroz escaramuza en la que no quedó nadie sin empapar.