Uno de los negociadores en el secuestro de Aldo Roggio
Manzi recuerda con nitidez que una mañana de 1973 se levantó sobresaltado por el llamado de su amigo Vito Remo Roggio.
Manzi recuerda con nitidez que una mañana de 1973 se levantó sobresaltado por el llamado de su amigo Vito Remo Roggio. Desesperado, le avisaba que su hijo, Aldo Roggio, había sido secuestrado. "Me llamó llorando, pidiendo ayuda. Ellos vivían en un edificio de la bajada Roque Saenz Peña y a su hijo lo secuestraron cuando salía de la cochera", relata. Como todo amigo salió corriendo a ayudarlo y se quedó en su casa hasta que llamaran los secuestradores.
"Es verdad que hice una parte de la negociación porque el secuestro duró 36 horas. Había un cabecilla de la banda que se dio cuenta que el teléfono de los Roggio estaba intervenido por la policía. Yo me hacía pasar por Humberto Conti, cuñado de Remo", relata sobre el episodio ocurrido hace casi 40 años. Vicente cuenta que si bien con él arreglaron el monto y el lugar de entrega del rescate, que era camino a Oncativo, con otro amigo de los Roggio, de apellido Mojousky, los secuestradores arreglaron otro lugar, cerca del río, donde fue verdaderamente la entrega del dinero. "El que se arriesgó a todo y se jugó en esa odisea fue Jorge Mojousky, que estuvo en mi cumpleaños el otro día. Yo lo único que hice es negociar por teléfono y acompañar a mi amigo", aclara, con nobleza y mucha humildad.
El recuerda que nunca supo si eran si eran secuestradores profesionales. “Preferí quedarme con la duda y no preguntarle, porque para él fue muy traumático y lo importante es que recuperó a su hijo”, finaliza.

