Una feria para alentar la pasión por coleccionar dinero
Participan aficionados y comerciantes del interior y otras provincias. Sigue hoy, de 10 a 14. El evento celebra los 30 años de la institución que nuclea a la actividad.
La afición por monedas y billetes puede ser considerada como un hecho artístico, y no sólo como una actividad prosaica como la que implica el mero acto de acopiar dólares o euros. Así lo entienden quienes entre ayer y hoy han transitado la primera feria de canje e intercambio organizada por el Centro Numismático de la ciudad. “La numismática es una ciencia y un arte”, dijo Leonardo Battilana, presidente de la entidad que se creó hace 30 años y que cuenta con unos 250 socios en Córdoba capital.
Ser un coleccionista numismático significa buscar –hasta obtener– piezas escasas ya sea de billetes, monedas, fichas de pago, vales, bonos y medallas.
La mayoría, comienza atesorando un recuerdo, un regalo o juntando monedas por curiosidad. Otros empiezan por la cercanía con lo que será el objeto preciado: es frecuente que entre los coleccionistas haya empleados bancarios. “Siempre se empieza acopiando sin distinción. Con el tiempo, las personas afinan su búsqueda y se pasa de ser un coleccionista novel a ser un especialista que busca sólo monedas nacionales, billetes de un período particular o bonos”, explicó Battilana, quien cuenta con 450 piezas de moneda suiza y gran variedad de billetes argentinos. Por su diversidad en la historia, la moneda nacional es uno de los objetivos preferidos de coleccionistas del mundo.
Entre las rarezas que podían encontrarse en la feria figuran monedas de micro países como la Isla de Man, cuyos medios de pago se convierten en recuerdos turísticos.
Los amantes de la numismática aseguran que coleccionar estos objetos es ‘cuestión de sentimientos’. Pero como en todo mercado en el que se intercambian bienes, la circulación genera un movimiento de dinero difícil de calcular, ya que existen distintas escalas: por ejemplo un billete de cinco pesos de moneda argentina de 1958 ronda los tres dólares, una moneda patacón de 1882, unos 400.
Al mismo tiempo, hay antecedentes –ejemplificó Battilana– de subastas por Internet de moneda estadounidense por millones de dólares. El valor de estas piezas se calcula por la escasez, el momento histórico y el estado de conservación.
Sin embargo, no es necesario tener dinero para contar con una buena colección. Los interesados en la numismática igualmente se emocionan cuando aparece un billete nuevo como el de 100 pesos con la imagen de Evita o la moneda de un peso que conmemora el bicentenario de la asamblea del año 13 y que reemplaza el año de acuñación por la leyenda “1813-2013”. “El espíritu es el del coleccionismo. No somos personas que juntan papelitos; el fin es el resguardo histórico de las piezas”, aseguró.
Dónde. Hoy, en Ituzaingó y San Jerónimo (Bursátil Café), de 10 a 14.

