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Una bandera a media asta

Mientras el mundo analiza incorporar la tecnología a la educación, en córdoba seguimos discutiendo por el estado de las escuelas.

03 de julio de 2017 a las 12:01 a. m.
Una bandera a media asta

El mundo debate sobre la ma­­nera en que la revolu­ción de las nuevas tecno­logías impacta en los sistemas educativos y sobre cómo a­pro­vechar esos avances para una me­jor formación de los niños y los jóvenes.

Pero por estos lados del planeta, nuestra discusión es bastante más básica. Córdoba, que no escapa a la lógica de toda la Argentina, lleva largos años enfrascada en la elemental cuestión de la infraestructura edilicia de sus escuelas.

Hasta hace poco, y durante décadas, los cordobeses convivimos con una de las postales más contundentes del atraso: contenedores de chapa que eran usados como aulas por decenas de chicos en distintos puntos de la provincia.

El informe de Primer plano de es­­ta edición revela el recurrente te­­ma de las quejas por el estado de los establecimientos escolares, con la permanente discusión entre integrantes de la comunidad e­du­cativa, que denuncian múltiples falencias, y la Provincia, que re­conoce algunas de ellas, pero que sostiene que hay inversión y las reparaciones son inmediatas.

Desde cualquier lado de la discusión hay un elemento evidente, y es que numerosas escuelas tienen problemas, en una provincia gobernada hace casi 20 años por una gestión que hizo de la promoción de los nuevos establecimientos una bandera.

Una bandera que aparece tan iza­da a media asta como la que enar­bolan algunos de los denunciantes de la crisis edilicia de las escuelas cordobesas, que s on in­te­grantes del kirchnerismo, que se ufana de haber sido una gestión en la que la inversión educativa creció exponencialmente, pese a que la calidad de la formación bajó, según muestran diferentes evaluaciones internacionales.

Lo que pasa en Córdoba y en la Nación parece demostrar que los montos que figuran en los presupuestos no siempre se reflejan en mejor infraestructura y más calidad educativa. Porque por más que se levante una bandera, no siempre llega al tope del mástil.