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Un nuevo borrador allana el camino hacia un acuerdo en París

Fue presentado ayer y redujo sensiblemente los puntos en debate. El mayor desafío es resolver el conflicto por “la diferenciación” entre países desarrollados y en desarrollo.

10 de diciembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencia EFE
Un nuevo borrador allana el camino hacia un acuerdo en París
Símbolo. En París, Greenpeace instaló un oso polar, símbolo de la lucha contra el cambio climático (AP).

París. Las negociaciones para alcanzar un pacto global contra el cambio climático en la cumbre de París (COP21) recibieron ayer un impulso con la presentación de un borrador más conciso y más cercano al acuerdo. El nuevo documento, presentado por el presidente de la COP21, el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, se ha simplificado en 29 páginas respecto a las 48 anteriores.El texto adopta ya la forma legal perseguida por potencias como EE.UU., India o China. Esto ese, se elimina la referencia a que los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países sean legalmente vinculantes.Para conseguir el cumplimiento de las 186 contribuciones nacionales, el texto prevé la fórmula planteada por EE. UU.: un mecanismo de revisión de los compromisos al detalle y transparente, que sí sería jurídicamente vinculante.Además, los países expresan también su voluntad de revisar esas contribuciones nacionales "al alza", y se emplazan a celebrar una conferencia en 2018 o 2019 a tal efecto, con el objetivo de que sus compromisos de reducción de emisiones puedan actualizarse en 2020 o 2021.No obstante, el presidente de la cumbre subrayó que ni el texto final ni el acuerdo están asegurado, ya que los principales conflictos con los que arrancó la negociación están más suavizados pero "no resueltos".

“La diferenciación”

La mayoría de los 367 paréntesis con los que cuenta el nuevo texto, según los expertos que los han contado, se sitúan en torno a dos cuestiones problemáticas: quién paga la mitigación y la adaptación al cambio climático en los países con menos recursos, y para quién es obligatorio cumplir los compromisos de reducción de emisiones ya planteados para el acuerdo.

Ambas cuestiones afectan a lo que en la jerga de las negociaciones se denomina “la diferenciación” entre países desarrollados y en desarrollo, con la que nació esta convención, y que la mayoría de los integrantes de este último grupo de países quieren mantener, frente al deseo de los países ricos de diluirla.

El borrador sigue dejando abierto si los países se marcan como objetivo que la temperatura no suba más de 2 grados o más de 1,5 grados, o una fórmula mixta que suscriben ya 120 países: que no suba más de 2 grados pero reconociendo que lo ideal sería que no aumentara más de 1,5 grados. A las dos últimas opciones se oponen rotundamente los países petroleros.

A su vez, ya se ha descartado regular las emisiones de la aviación y el transporte marítimo. La Unión Europea había reclamado que se incluyan estos sectores en el acuerdo.

“La aviación y el sector marítimo han desaparecido del borrador de la COP21. No podemos alcanzar el objetivo de los dos grados sin incluir a los mayores emisores”, añadió el diputado europeo socialista Matthias Groote.

Por su parte, las organizaciones ecologistas creen que en el acuerdo está todavía “lo bueno, lo malo y lo peor” y que habrá que trabajar duro en las próximas horas para que los países petroleros “no tiren hacia lo peor”, apuntó Kaisa Kosonen, portavoz de Greenpeace.

Las negociaciones se extendieron durante toda la noche de ayer con el objetivo de que los ministros elaboren un nuevo borrador de acuerdo hoy.

Falta transparencia

La ONG Amigos de la Tierra reclamó más transparencia en las negociaciones de la cumbre y la presencia de observadores civiles en cada reunión.

“Es la única forma de hacer que los países desarrollados rindan cuentas de sus avances. Se están haciendo negocios sucios a puerta cerrada”, aseguró Lucy Cadenas, una de las responsables de la ONG.