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Un dato fiel y un compromiso de 14 años

En 2002, el diario comenzó a medir los precios de una serie de artículos que por lo general metemos en el changuito del súper.

01 de agosto de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Un dato fiel y un compromiso de 14 años

Es la pregunta del millón: ¿cuándo dejará Argentina la inflación persistente iniciada en 2006, que en 2007 llevó al inicio de las mentiras en el Indec y que desde entonces no hizo otra cosa que agravarse? Nadie se anima a dar una respuesta consistente. La Voz acompaña la inquietud. No desde hoy.En 2002, el diario comenzó a medir los precios de una serie de artículos que componen lo que, en general, metemos en el changuito del súper. Siempre los mismos productos, siempre en los mismos comercios. Parece mentira que "la canasta de La Voz " esté desde hace ¡14 años! acompañando a los lectores.Está lejos de ser una medición técnica y especializada, como la que tienen capacidad para realizar los organismos públicos y privados diseñados y financiados para hacerlo. Como siempre se aclaró, por otra parte. Esto no es la medición de la inflación. Es sólo la de una serie de productos. Por eso es el costo de un canasta.Pero es bastante más que muchas otras ampulosidades, que otros bienes públicos (como la información estadística oficial) esquilmados y deformados para que la sociedad argentina anduviera un poco más a tientas que lo normal si eso le convenía al poderoso de turno.Por eso hubo años en que esta canasta resultó mucho más confiable que otros indicadores.En las páginas 3, 4 y 5 de la edición de hoy, los lectores encontrarán el habitual despliegue de precios y productos, que trae una imagen alentadora después de la disparada de precios del último semestre: en julio, los precios de los productos que integran la canasta tradicional de este diario, en los comercios de siempre, parecen haber encontrado un poco de calma.Ayudaron las verduras y la carne. Complicaron el aceite y la leche.No es una verdad absoluta. Es un dato más que este diario aporta para buscar una respuesta, más compleja, por cierto, a la pregunta del millón de los argentinos.