Temas del día:

Un dato de época que describe nuestros vínculos

Pocas instituciones registraron un impacto tan profundo del cambio de la sociedad como el matrimonio. Casamientos y divorcios, cada vez más cerca

28 de enero de 2018 a las 12:01 a. m.
Un dato de época que describe nuestros vínculos

Es un signo inequívoco del presente: los matrimonios descienden y la línea de los divorcios crece, al punto de quedar en una hipotética tabla comparativa con 10 escalones, apenas tres por debajo de las uniones formales.

Los registros estadísticos que se publican en nuestro informe de Primer plano dan cuenta de una sostenida curva descendente de los matrimonios, una evolución que, como suele ocurrir con las tendencias de cambio sociales, se tiene que observar en períodos largos, que es como mejor salta a la vista una flecha descendente que en un extremo, en los ’90, tiene más de seis mil uniones formales y el año pasado contabilizó 2.833.

La lectura de este fenómeno es compleja. En el informe de Alejandra Beresovsky con el que abre esta edición, se consulta a especialistas, referentes religiosos y hasta emprendedores y trabajadores del “mercado de las bodas”, como dueños de casas de regalos y fotógrafos sociales. También tienen voz parejas que conviven sin formalizar y otras que eligieron el compromiso legal, quienes relatan en primera persona por qué sí y por qué no casarse.

La historiadora María Mónica Ghirardi aporta, a su vez, una lectura que empatiza con la nueva generación: “La expectativa de felicidad en los jóvenes actualmente es cada vez más alta, por eso no siempre está acompañada de la idea de un vínculo permanente y, menos, indisoluble. Eso no quiere decir que haya crisis de pareja, ni que haya crisis familiar, sino que son nuevas formas de vinculación entre las personas”.

Es claro en los datos y en la mayoría de las lecturas del fenómeno que pocas instituciones sintieron el impacto de la modernidad como la familia mononuclear y el matrimonio. Lo que en generaciones anteriores era sólido (“para toda la vida”, se decía), hoy es líquido, por usar el término que hizo conocido al sociólogo polaco, recientemente fallecido, Zygmunt Bauman, para quien la explicación de estos cambios es la nueva fragilidad de los vínculos humanos.