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Tragedias con circunstancias comunes

La jujeña Romina Tejerina se transformó, en 2005, en un ícono de las mujeres que bajo contextos desgarradores matan a sus hijos tras dar a luz. Laura Leonelli.

14 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Tragedias con circunstancias comunes

La jujeña Romina Tejerina se transformó, en 2005, en un ícono de las mujeres que bajo contextos desgarradores matan a sus hijos tras dar a luz. A pesar de los pedidos públicos a favor de su absolución, la condenaron a 14 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Recibió esa pena y no prisión perpetua porque los jueces estimaron que hubo "circunstancias extraordinarias de atenuación". La sentencia nombra a esas circunstancias al definir a Romina como "una joven sin horizontes, sin la educación mínima indispensable", con "una infancia plagada de violencia", que "se encontraba sola esperando un niño sin padre".Sin embargo, tres fallos cordobeses posteriores absolvieron a las mujeres en casos similares. El caso "Eli" (Elizabeth Díaz) es el que más puntos en común tiene con el de Jujuy: una chica joven, humilde y abusada sexualmente nueve años por su "patrón" (luego condenado a ocho años de prisión).Después absolvieron (en 2008) a la joven estudiante de gastronomía Ernestina Guevara, por duda insuperable: una chica que no recibió la visita de su familia durante los dos años que estuvo presa en Bouwer. Y ayer fue el turno de María Cristina Gazzera.Hay una particularidad en estas tres sentencias que podría relacionarse con la absolución: la intervención de jurados populares, a pesar de que suelen ser más severos que los jueces. En cambio, Romina fue juzgada por un tribunal compuesto sólo por magistrados.Pero también podría pensarse que el caso de Romina puso en el tapete de la discusión pública y judicial cuándo estas mujeres pueden ser consideradas homicidas y cuándo deben ser absueltas. Hizo que se valoraran con ojos más benignos las tremendas circunstancias que suelen rodear estas tragedias.A lo mejor sirvió, además, para que los operadores jurídicos se pregunten por qué estas mujeres ocultaron su gravidez y dieron a luz en la más vacía soledad, lejos del orgullo y la alegría que suele acompañar al resto de las embarazadas.