Todos quedan atrapados
El conflicto prácticamente paraliza a más de la mitad de los hospitales de Córdoba. Marcela Fernández.
Es increíble que el conflicto que hoy prácticamente paraliza a más de la mitad de los hospitales de Córdoba y que ya se contagió al resto de las áreas de la administración pública, haya comenzado con reclamos sectoriales que no llegaban a abarcar ni a 500 médicos de los 4.500 profesionales que trabajan en el Ministerio de Salud. También es increíble que recién después de que las medidas de fuerza se generalizaran, la cartera sanitaria diera luz verde al acuerdo al que se había comprometido en junio pasado con los 300 obstetras. Pero éstos ya no lo querían por insuficiente y terminaron aceptando a regañadientes, ante la presión en el sentido de que o aceptaban ahora o se quedaban sin nada, por la necesidad de Oscar González de mostrar que al menos algo ya se destrabó en el conflicto.Salud apunta al desgaste y a la ruptura del frente interno de los hospitales, aprovechando la fragmentación y la multiplicidad de organizaciones, ninguna de las cuales representa hoy al conjunto de los profesionales. Pero está claro que menospreció el malestar del equipo de salud, con eje en los empobrecidos salarios que reciben. El caso de los anestesistas es un tema aparte.Hasta dónde subirá o bajará la temperatura es una apuesta que pocos se animan a hacer. En especial porque esta historia se arregla con plata, que al menos por ahora no está disponible. El gobernador en ejercicio dijo que no hay aumento para nadie y se fue a Singapur. El gobernador electo sigue en Europa, sin intención de terciar en el conflicto.Por eso, el de González, ministro de Salud hoy y futuro súper ministro de José Manuel de la Sota, es el rostro que todos miran para ver si sale algún conejo de la galera.Mientras tanto, los políticos siguen atrapados en su mezquino juego de intereses, los gremialistas en su dividido laberinto y la gente en su dolor no atendido.

