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Tiene 15 años y les vendía marihuana a sus compañeros

El joven iba a un colegio privado en Río Tercero. A partir de este caso, intervino la Justicia en varios ámbitos. Investigan  a empresarios locales. Un juez lanza una ONG para combatir este fenómeno.

06 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
Mariela Martínez | Corresponsalía
Tiene 15 años y les vendía marihuana  a sus compañeros

Río Tercero. En el marco de un incremento de la problemática de la droga que se observa ya en cada pueblo y ciudad, en Río Tercero crece la preocupación por el impacto que se percibe en las escuelas secundarias. El caso de un alumno que vendía drogas a sus pares forma parte de esa realidad. La situación no es muy diferente en otras ciudades, e incluso empezó a golpear desde hace varios años las puertas de pueblos más pequeños. El juez de Control, Menores y Faltas de Río Tercero, Pedro Salazar, comentó que su impresión, aunque sin precisar cifras, es que en los últimos años se incrementaron las causas de narcotráfico a nivel regional. "Hay cada vez más menudeo, más gente que vende poca cantidad, porque los narcos han diversificado sus bocas de expendio", apuntó.Salazar confirmó que en su juzgado receptó "el caso de un joven de 15 años, de una escuela privada; un chico que no consumía, de nivel intelectual alto, que resultó inimputable (por su edad) y cuyos principales clientes eran sus compañeros. Hasta vendía en otro colegio, también de clase media alta". Detalló que "lo sorprendieron fuera de la escuela, luego se investigó, cesó en su actividad y ahora vive lejos de Río Tercero".El juez precisó que "la escuela tomó cartas en el asunto y colaboraron los padres de este chico y del resto de los involucrados, que se mostraron sorprendidos". Es sólo un ejemplo de historias que se multiplican en el interior del interior.

Por redes o teléfono

Salazar describió que el adolescente “vendía marihuana usando las redes sociales además de su teléfono” y que se le secuestraron “todos los elementos necesarios para configurar comercio de droga”. Con logística propia, “dejaba la droga a sus compradores en lugares públicos, como una plaza”.

El magistrado acotó que “había un mayor de otra ciudad que le vendía” y reconoció que “es el único caso que llegó a la Justicia local de un chico menor de edad que vendía”, aunque apuntó que seguramente no fue el único que existió.

“Yo diría que Río Tercero está en zona roja, con cocaína y marihuana, desde hace unos cuatro años”, evaluó el juez. Preocupado por este flagelo, anticipó que en breve lanzará una ONG para abordar la problemática y denunciar los casos sospechosos.

Más “delivery”

Por su parte, el fiscal Alejandro Carballo, de los tribunales riotercerenses, planteó que en los últimos tres años se percibe “una alerta más pronunciada en clubes deportivos y en escuelas, que han manifestado preocupación ante la Justicia por el consumo de droga”. Deslizó que prioriza investigar quiénes son los mayores que comercializan.

El fiscal relató que el delincuente va mutando su

modus operandi

. Señaló que hay más

delivery

que antes, con lo que el “quiosco” tiene una merma y se incrementa la venta a domicilio. Puntualizó que en general los vendedores tienen bajo nivel de

stock

, en un intento de justificar su ilegalidad con la coartada de ser consumidores.

En esa línea, reconoció que en la investigación judicial resulta más “complicado fotografiar o filmar, porque antes la venta se hacía en la puerta y ahora en una casa”.

Una rotisería

César Tapia, a cargo de la Asociación Civil Nuestra Señora de Luján, único centro de rehabilitación para adictos con internación en la zona, expresó que “hay un crecimiento alarmante de consumo de cocaína, marihuana y alcohol”.

Remarcó que “los padres acuden preocupados porque los pibes fuman marihuana en los colegios, sean estatales o privados, y ya algunos hasta lo hacen al frente de sus padres y de profesores, que se ven superados, sin saber qué respuesta dar”.

Admitió que la mayoría “son casos que no llegan a la Justicia y el problema queda entre la escuela y la familia”. Tapia marcó su preocupación por la existencia de “adolescentes que comercializan para sostener su propio consumo”.

También aseguró que “la cantidad de quioscos de droga en la ciudad se ha incrementado de manera descarada, a la luz del día, donde se usan pantallas, hasta una rotisería con

delivery

por ejemplo”.

En tanto, el jefe de la Departamental Tercero Arriba de la Policía, Daniel Flores, consideró que ha disminuido la edad de los consumidores y opinó que “el flagelo existe en las escuelas, pero no es el ámbito principal”. El jefe policial reconoció que se incrementaron en ese marco los puntos de venta, “como en toda urbe que va creciendo”, pero aseguró que “se está trabajando” desde su ámbito para controlar el flagelo.

Entre los vecinos, como en cada ciudad, sigue imperando esa sensación de que los “peces gordos” que sacan la principal ventaja del negocio ilegal generalmente nunca caen, y que apenas se conocen investigaciones sobre casos de menudeos.

Desde hace tres años funciona en Río Tercero en forma gratuita el Programa Municipal de Adicciones, enfocado en campañas de prevención, además de algunas atenciones individuales o con padres de pacientes.

Docentes preocupados

Publicado. Con el título "Las drogas pegan en las escuelas", este diario publicó el 7 de junio de 2015 un informe sobre el tema, a cargo de los periodistas Mariana Otero y Juan Federico. Allí se describía cómo muchos docentes alertaban de casos de niños con síntomas de intoxicación por habitar hogares donde se "cocina" cocaína y de alumnos que "juegan" a fraccionar o a ser "dealers".

Intoxicados. Los hospitales reciben pocos casos de "consumo accidental" por descuido de los padres. En niños más pequeños se observa ingesta accidental de marihuana (la tuca o colilla del porro) o de psicofármacos.