El temor no confesado es que haya abusos
Con Internet, cotejar precios turísticos es una tarea que sólo requiere tiempo y un poco de paciencia. Laura González.
Con Internet, redes sociales y sitios de viajeros que evalúan los servicios de miles de hoteles, resulta hoy muy simple preguntar tarifas en diferentes destinos. Esta nueva forma de programar la salida turística, que incluye decenas de consejos de usuarios por los cuales no se paga un peso, hace que cotejar precios sea una tarea que sólo requiere tiempo y un poco de paciencia (ver Buscan contener los precios en las sierras).
Así, es sabido que las cabañas en las sierras cordobesas, con las excepciones que seguramente habrá, cuestan más que algunos lugares de Brasil, de Uruguay o de Chile. Por supuesto que hasta allá hay que viajar al menos dos días (o pagar un aéreo), tener auto en condiciones y varios días libres disponibles. Pero el mar y el tiempo más cálido seducen. Eso fue muy evidente los últimos cuatro años en la Argentina, con un dólar que se encarecía apenas cinco por ciento anual frente a una inflación superior al 20 por ciento. La Afip vende dólar oficial (4,69 el viernes) 24 horas antes de salir del país, por una cifra por lo general menor a la que el turista requiere y declarando detalles privados del viaje y del pasaje. Y si no, hay que recurrir al dólar informal, una operación que, además de ilegal, exige 40 por ciento más de pesos. La previsión, casi lógica, es que habrá mucho turismo interno: en las sierras, en la costa, en el norte y en el sur. Y por eso que es en muchos lugares no hay todavía precios: están especulando con la demanda. Este año, las consultas se anticiparon: arrancaron en agosto, dos meses antes que lo habitual: muchos temen quedarse sin lugar, ante la obviedad de que habrá más movimiento interno. El cabañero argumenta que tiene sólo dos meses muy buenos y otros 10 con costos fijos y que, siguiendo la más primitiva ley del mercado, buscará conseguir el mejor precio posible. El temor no confesado por los municipios y las cámaras que nuclean a la actividad es que haya abusos. Que pidan mucho más que el 25 por ciento y que eso, para muchas familias, signifique que unos días de vacaciones haga "estallar por los aires" el presupuesto.

