Sentido adiós de periodistas y artistas a "Cachoíto" De Lorenzi
El diseñador y dibujante falleció el jueves por la noche. Se inició en los años 60 y desarrolló una prolífica tarea, especialmente en Canal 10 (SRT) y "La Voz del Interior".
El periodista Juan Marguch asegura que Miguel "Cachoíto" De Lorenzi fue lo más parecido "al talento en estado puro" que conoció, en su más de medio siglo en el periodismo. Que, parafraseando a Baldomero Fernández Moreno, no se repetía, se aumentaba.
En esas impresiones coincidieron ayer los amigos, discípulos, colegas, compañeros de trabajo y quienes fueron a despedir a este creativo descomunal y sorprendente artista cordobés que falleció el jueves a la noche, a los 69 años.
Como dijo un emocionado Cristóbal Reinoso (Crist), De Lorenzi "murió con las botas puestas". Su hija Florencia lo encontró recostado en su cama, como reposando, con la computadora encendida y un original de Crist en el escáner listo para ser digitalizado para el próximo número de la revista de los jubilados del Cispren.
Lo velaron en una sala llamada José Malanca. "Es un detalle para nada casual y digno de ser registrado en \'Andurreando en la ciudad\'" -la columna que publicaba De Lorenzi en La Voz del Interior -, sugirió un estudiante de diseño gráfico que lo tuvo como maestro. En ese lugar y durante el traslado de sus restos hasta un cementerio parque de Colonia Tirolesa, donde fueron cremados, la tristeza determinó el estado de ánimo de todos los que le dieron el adiós y se sienten un tanto huérfanos por su partida. Sensación que tiene razones que anidan en el corazón: ¿Quién descubrirá ahora y compartirá con generosidad las historias ocultas en las veredas cordobesas, las viscerales declaraciones de amor escritas en las paredes rancias o la confusión existencial de los gallos metálicos de las veletas?
Luis Pérez, actual jefe de Diseño de este diario, señaló: "El maestro nunca dejó de aprender. No se dejó vencer por las ilusiones digitales de la era de la informática y se valió de una mente humilde y brillante, nos marcó un camino".
De Lorenzi llegó a Córdoba desde Villa María a comienzos de la década de 1960 para estudiar arquitectura. Después de iniciarse en una agencia de publicidad, se sumó a los Servicios de Radio y Televisión de la UNC, como escenógrafo y diseñador. Entre 1979 y 2005 fue diseñador y jefe de Arte en La Voz del interior, donde aún colaboraba. "Cachoíto" se fue para siempre, pero su genio trascenderá en el tiempo.

