Se recicló en Paraguay un excura de Bell Ville acusado de abusador
Carlos Ibáñez fue denunciado en 1992 y el obispo de Villa María lo suspendió. Huyó y evitó ser extraditado hasta la prescripción.
Pasó un cuarto de siglo, pero en la ciudad de Bell Ville mucha gente todavía se acuerda del escándalo del "padre Carlos", el entonces párroco de la iglesia Nuestra Señora de Fátima que "desapareció" luego de ser denunciado de abusos a menores. Carlos Richard Ibáñez Morino, el "padre Carlos", apareció ayer en la tapa del diario La Nación , de Asunción, Paraguay, en una imagen que lo muestra sonriente, mirando el paso del papa Francisco, durante la visita que el Pontífice realizó al país guaraní el año pasado. En el fotograma tomado de la transmisión televisiva oficial del Vaticano, Ibáñez aparece vestido de cura en flagrante violación a la suspensión a divinis (sanción canónica) que 25 años atrás le impuso el entonces obispo de Villa María, Alfredo Guillermo Disandro.La investigación del diario paraguayo reveló detalles de las acusaciones que pesaban contra Ibáñez, y del proceso judicial que se llevó a cabo entonces: la primera orden de detención por "corrupción de menores reiterada y continuada, y transmisión de enfermedad venérea" se libró el 7 de julio de 1992 desde el Juzgado de Instrucción de Bell Ville. Pero ya era tarde. Ibáñez había huido.El informe periodístico también denuncia que Ibáñez gozó de protección judicial en el país vecino. Aunque fue detenido y permaneció preso durante casi un año, la Justicia paraguaya negó dos veces la extradición solicitada por la Cancillería argentina. La demora judicial le sirvió al acusado para lograr su cometido: que la causa judicial en su contra prescribiera.El jueves, ante la inminente publicación del informe, el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela Mellid SDB, difundió un comunicado en el que acusa a Ibáñez de haberse valido de un "documento de identidad eclesiástica falso" para "traicionar la buena fe de sacerdotes y religiosos", y para realizar "actos de potestad" (la celebración de sacramentos) que le estaban prohibidos.También solicitó "a la feligresía poner conocimiento de la autoridad eclesiástica cualquier información que pueda ayudar a evitar que los fieles sean nuevamente engañados" por Ibáñez, quien sería propietario de una consultora y estaría ejerciendo la docencia en una universidad paraguaya. Cómo empezó la historia La Nación reconstruyó la historia en detalle. En diciembre de 1991, dos chicos bellvillenses fueron abordados por Ibáñez en las inmediaciones del predio del ferrocarril. Desde allí se trasladaron al dispensario de calle Echeverría en el auto del cura, y luego mantuvieron un encuentro sexual a cambio de 550 mil australes, la moneda de entonces, que pagó el religioso. Tiempo después, el episodio fue denunciado en sede judicial y el cura fue suspendido de su labor religiosa. Pero cuando la investigación avanzó, Ibáñez ya no estaba en el país.Autoridades del Obispado de Villa María, en cuya jurisdicción eclesiástica se encuentra Bell Ville, confirmaron el caso. Indicaron que la única documentación que existe es el decreto de suspensión a divinis firmado por Disandro (quien murió hace 15 años) y la posterior notificación judicial de la prescripción de la causa.Fuentes cercanas al actual obispo Samuel Jofré señalaron que Ibáñez nunca volvió a tomar contacto con esa sede, y que "tiempo atrás" se intentó rastrearlo sin resultados.Confirmaron que, a raíz de la suspensión canónica impuesta, Ibáñez "nunca podría haber vuelto a celebrar misas, bautismos, confesiones ni casamientos".
Del archivo
Recuerdo familiar. Una de las tantas fotos del entonces "padre Carlos" que muchos bellvillenses guardan como recuerdos familiares en razón de que el excura denunciado por abuso celebró decenas de matrimonios y bautismos en la parroquia Nuestra Señora de Fátima.

