Se duplicó la custodia policial en las escuelas de la ciudad de Córdoba
Son 101 los colegios provinciales que tienen adicionales en la puerta. La cifra representa el 14% de los edificios de la Capital. Pese a la inseguridad, no faltan maestros en zonas periféricas.
Si consideramos la presencia policial en la puerta de una escuela como termómetro de la inseguridad en la ciudad de Córdoba, podríamos decir que se incrementó de manera notable en los últimos tres años. El crecimiento de los hechos delictivos en alrededores de las escuelas de la periferia preocupa a los maestros que concurren con escasas pertenencias o idean estrategias para llegar hasta la institución acompañados o escoltados por algún policía.No obstante, en estos colegios no faltan docentes, que cobran un plus de salario de hasta el 40 por ciento, por trabajar en "zona desfavorable".Según datos oficiales, hoy hay 101 escuelas custodiadas por uniformados, lo que representa el 14 por ciento de los edificios de la ciudad (720 en total), mientras que, en 2011, 47 instituciones tenían guardia policial. Se duplicó en tres años.La cobertura varía según las necesidades. En algunos casos, los agentes están de lunes a lunes las 24 horas. En otros, los fines de semana y feriados, y de lunes a viernes, de 7 a 19. La demanda de protección policial parte de las propias escuelas al Ministerio de Educación provincial, encargado de solicitar los adicionales a la Policía.Voceros de la Policía informaron que se realizan operativos en lugares críticos y a pedido de Educación.A ello hay que sumarle el servicio de Seguridad Ciudadana (operativo blanco), en el horario de ingreso y egreso de alumnos, el patrullaje, los servicios de alarmas y la actuación de los porteros que aún existen en algunos colegios. "El control es casi permanente", indicaron las fuentes policiales. Los maestros permanecen La inseguridad en los alrededores de las escuelas, en barrios urbano-marginales, no influye de manera notable en la permanencia del personal docente, que cobra hasta un 40 por ciento más de salario por "zona desfavorable". Pese a que hay docentes que sufren arrebatos o son víctimas de vandalismo contra sus vehículos, por ejemplo, no se observa gran movilidad de maestros ni falta de cobertura de horas en estas instituciones."La movilidad es despareja, siempre hubo. Cuando egresa, el docente busca insertarse, luego se reubica, en virtud de la concentración de horas o la cercanía con su domicilio", explicó Juan José Giménez, director de Educación Secundaria del ministerio.El funcionario explicó que muchos maestros eligen trabajar en estos sectores. "Son docentes consustanciados con el entorno, que quieren trabajar en esos lugares. Es gente comprometida; el que no lo está renuncia y se va", puntualizó Giménez."Las familias y el barrio reconocen a los docentes, y no tienen problemas porque saben que la escuela los respeta", agregó, aunque reconoció que, en ciertos vecindarios, los docentes "van con lo puesto".Pese a que la convocatoria de docentes se realiza por la Web, el Ministerio de Educación solicita que los docentes se anoten en las escuelas. "No es caprichoso, el docente tiene que saber en qué contexto va a tener que trabajar, tiene que saber a qué atenerse y si está dispuesto a hacerlo", planteó Giménez.Para Mario Sosa, delegado de Capital de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), algunos docentes buscan escuelas más tranquilas a medida que avanzan en su carrera."A los maestros nuevos les resulta difícil empezar en las escuelas periféricas. Los jóvenes duran poco tiempo. Pero hay muchos docentes que combinan trabajo docente con trabajo social y se comprometen", sostuvo Sosa. Custodia en la puerta La escuela pública primaria Juan D. Perón, de Ciudad Evita, tiene guardias de lunes a viernes de 7 a 19, fines de semana y feriados. La directora Mónica Pereyra asegura que hubo casos aislados de robos, hace un tiempo, pero que en general no sufren la inseguridad. Las maestras, además, son muy comprometidas y eligen quedarse en la escuela. "Tengo una maestra que viene de Villa del Rosario, una de Oncativo, otra de Calchín y una suplente de barrio Talleres. Casi ninguna vive cerca, y eligen dar clase en esta escuela", dijo.Y explicó que las maestras que trabajan en contextos vulnerables tienen que tener mucho carácter, ser firmes y cariñosas. "Muchos niños carecen de cariño, tienen muchos hermanos. Hay que ser firme, no retroceder y amar lo que se hace", opinó Pereyra.Rosa Mariana Azar, coordinadora del Ipet 77 anexo, de Ciudad de Mis Sueños, coincidió en que no cualquier docente puede dar clases en estos contextos."Hay que tener temple, carácter, paciencia. Hay que contener mucho a los chicos. Hay gente que se adapta y otra que no. En esta escuela los docentes colaboran", expresó Azar.En relación con la seguridad, Rosa sostuvo que no es igual en el barrio. "Hay que tener precaución. Las maestras que vienen del interior caminan tres cuadras desde la ruta 9 hasta la escuela. Vienen juntas, de a dos o tres docentes", indica. El Ipet 77 Anexo tiene un policía en la puerta. "Con seguridad cambia un ciento por ciento", opinó.
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