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Un sencillo control para vigilar el desarrollo en la primera etapa de vida

El Registro Continuo del Desarrollo del Niño (Firede) fue ideado por cuatro profesionales del Instituto Cabred.

30 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
Un sencillo control para vigilar el desarrollo en la primera etapa de vida
Seguir su crecimiento. Los padres encuentran ciertas pautas para analizar la evolución de los niños (La Voz).

¿A qué debemos estar atentos, a medida que el niño crece? Esta inquietud siempre estuvo latente, pero en las últimas décadas se ha intensificado por razones concretas. Por un lado, hoy nacen más chicos prematuros, o sobreviven a enfermedades congénitas. Por el otro, la escolaridad temprana y obligatoria puso al descubierto el impacto de la malnutrición o de la falta de estimulación en las poblaciones carecientes. Además, las nuevas composiciones familiares y las nuevas tecnologías afectan a niños, de hogares con o sin problemas económicos."Los avances en neonatología y la inequidad social tienen su precio", resume la sicomotricista Nora Bezzone. Ese costo suele traducirse en inmadurez motriz o intelectual. En general, estos cuadros no son irreversibles o inabordables. A menudo alcanza con verlos a tiempo. Por esa razón surgió el Registro Continuo del Desarrollo del Niño, para la detección precoz de riesgos, elaborado por profesionales del Instituto Superior Dr. Domingo Cabred.El Cabred forma asistentes en la salud y el aprendizaje infantiles. Fonoaudiología, atención y estimulación temprana, psicomotricidad y educación especial son algunas de las carreras que se imparten en el terciario del Parque Sarmiento. El gabinete conformado por las profesoras Diana Barreda, Nora Bezzone, Noemí Bondio y Magdalena Tonnelier, partió de una realidad: en los últimos 15 años, las consultas han crecido."Nos consultan por niños 'normales', con dificultades escolares, o por conductas 'anormales' que suelen ser consecuencia del poco estímulo brindado desde la cuna", ejemplifica Bezzone. Pero más aún les preocupaba la demora en formular las consultas. "Los dos primeros años de vida son fundamentales", recalcan las docentes. ¿Qué estaba haciendo falta? Mejor comunicación con pediatras, docentes, cuidadores y auxiliares, y con los propios padres.Aunque existe un abanico de tests de comprobada eficacia, su implementación corre por cuenta de los profesionales. Por eso hacía falta una herramienta única, de fácil comprensión y manejo. Así surgió el Registro Continuo del Desarrollo del Niño (Firede), de 0 a 5 años. Es una ficha desplegable y manuable, que se puede adjuntar a la historia clínica o a un legajo común. Las pautas son sencillas, con un mínimo adiestramiento previo. Primera infancia. El seguimiento debe realizarse primero cada tres meses, luego cada seis y por último una vez al año, en forma sistemática y a medida que el niño va creciendo. El médico, maestro, familiar o cuidador van chequeando cada consigna y marcando el respectivo casillero con color blanco, amarillo o rojo, de acuerdo con la respuesta obtenida. Amarillo indica alerta; el rojo, riesgo. Los materiales son caseros y económicos: sonajeros; botones o garbanzos; telas; cacerolas, latas vacías; cubos; lazos; ilustraciones; crayones, tijera y papeles; cinco objetos iguales pero de diferente tamaño. Aunque los primeros años son definitorios, la preocupación suele eclosionar recién en el preescolar. "Es triste que un padre venga diciendo que la maestra le dijo \'este niño no aprende´, o \'esta niña tiene déficit de aprendizaje´". Cuando llega el momento del conocimiento formal en cálculo y lectoescritura, se "destapan" los problemas. Mientras tanto se perdió un tiempo precioso.La Firede fue testeada durante una década. Un capítulo del libro que la acompaña reproduce experiencias en el ala pediátrica del ex Hospital Martínez Esteve y del Hospital Privado, donde se aplicó como plan piloto. La prueba decisiva tuvo lugar en el Hospital Comunitario "Josefina Prieur" de Villa Allende, donde quedó definitivamente incorporada al protocolo pediátrico. En total, más de 200 niños fueron evaluados a lo largo de sus cinco primeros años de vida. Se estudiaban dos grupos, el de bajo peso y el de niños sanos. Entre los 12 y los 18 meses se registró el mayor número de alertas sobre todo entre los primeros.Tanto padres como maestros suelen manejarse con criterios equivocados. Por ejemplo, es común que un adulto diga que su nieto o ahijado "es un avión", porque maneja el control remoto del televisor o el comando de los jueguitos. "Eso es algo puramente mecánico, no significa que después aprenderá a leer o a sumar con facilidad ... No hay que fijarse tanto en la agilidad de los dedos, sino en que sepa jugar a las escondidas", advierten las especialistas.También han comprobado que a muchos padres les preocupa si su hijo es retraído o hiperactivo o si se concentra o desconcentra. "Éstas pueden ser fases de la personalidad, que no inciden en la comprensión y el aprendizaje. Mejor observar si es capaz de cortar en línea recta con una tijera; de relatar experiencias y escribir espontáneamente; o si puede comparar tamaños y situaciones ... Son pequeñas cosas, todas muy lúdicas, que no insumen dinero, sino el deseo de compartir tiempo con el niño".

Lo que hay que observar

El relevamiento. Incluye 12 etapas consecutivas del desarrollo. Hay ocho indicadores básicos a observar/registrar en cada etapa. El tiempo de valoración es de 5 a 10 minutos. Los materiales son sencillos, objetos atractivos, por su color o sonido.

Las pautas por etapa. 0 a 3 meses: El bebé sostiene el cuello, sonríe, emite sonidos.

3 a 6 meses. Toma el objeto que le dan, levanta la cabecita, parlotea solo.

6 a 9 meses. Cambia solito de posición, intenta pararse, juega al cuco.

9 a 12 meses. Coloca objetos dentro de un recipiente, descubre los que están ocultos, dice adiós con la mano.

12 a 18 meses. Camina y come solo, coloca una bolita dentro de una botella, atrae objetos con una soga o cinta.

18 a 24 meses. Retrocede, reproduce situaciones cotidianas, se identifica a sí mismo.

24 a 30 meses. Rompe papeles, control diurno de esfínteres, se saca la ropa, relaciona objetos.

30 a 36 meses. Camina en puntillas, juega con plastilina, usa el pronombre "yo"; arma oraciones.

36 a 48 meses. Sube y baja solo las escaleras, camina por una línea, señala tres colores, identifica tres palabras de igual significado.

48 a 60 meses. Salta en un pie, recibe la pelota a distintas alturas, escribe y dibuja espontáneamente, cuenta un cuento o canta una canción completa.