Se confunde con problemas expresivos y de lenguaje
Cuando recién se detecta el problema, lo más común es que se etiquete de tartamudez a la seudotartamudez.
Cuando recién se detecta el problema, lo más común es que se etiquete de tartamudez a la seudotartamudez.
En ella suele repetirse el sonido inicial de una palabra o detenerse la fluencia del habla. “Pero estas detenciones o repeticiones no son tan frecuentes ni tan marcadas como en la tartamudez verdadera”, aclara el neurólogo infantil Rubín Jure.
Un problema severo del habla es la dispraxia verbal. En este caso, los niños no pueden emitir más de una o dos palabras (aun después de los 5 años de edad) y lo hacen con graves problemas de pronunciación.
“A menudo deben aprender un lenguaje de señas para comunicarse”, apunta Jure.
En tanto, el trastorno más leve es el síndrome de déficit en la programación fonológica del lenguaje. En este caso, los niños pueden hablar en forma fluida pero con errores en la pronunciación, por lo que a menudo no se les entiende.
En general, mejora con la edad. “Si bien estos pacientes y los niños con tartamudez tienen estas dificultades en la producción del habla, no poseen problemas en la realización de movimientos orofaciales necesarios para comer, succionar, soplar o deglutir”, apunta el neurólogo.

