Villa María controlaría el alcohol en menores incluso en fiestas privadas
Analizan una norma para inspeccionar el consumo en eventos como casamientos y festejos de 15.
Villa María. Los concejales de Villa Nueva y Villa María, dos ciudades vecinas separadas por un río pero que comparten el público en sus eventos y sitios de diversión nocturna, intentan ponerle un freno al consumo de alcohol de menores de 18 años en lo que se conoce como "la previa" al ingreso a boliches y pubs. También buscan dar forma a una norma que restrinja la provisión de estas bebidas a los adolescentes dentro de las fiestas privadas como casamientos y cumpleaños de 15. La problemática viene siendo discutida desde hace dos años por ediles de ambas ciudades. Asumen que al estar pegadas no tendría sentido una restricción que no sea compartida. Ahora aseguran que durante junio se definirían esas ordenanzas.Una de las medidas que se busca instaurar es que los menores de 18 años tengan un límite horario para ingresar a discotecas y pubs, que sería entre la 1 y 1.30 de la madrugada."No podemos controlar lo que consumen en sus casas, antes de ir a los boliches. Al menos intentaremos acortar ese tiempo, ya que en los boliches es donde menos ingieren alcohol", explicó el concejal villamariense Rafael Sachetto.Los salones de fiesta son un territorio más complicado de controlar, porque se trata de fiestas privadas. Como se los considera lugares públicos de acceso restringido, porque se accede con invitación, se intentará reglamentar el contrato de locación con el dueño del salón y el organizador de la fiesta.Sachetto explicó que se obligará a firmar un compromiso mutuo de no entrega de alcohol a menores de edad durante las fiestas, lo que debería ser controlado por inspectores municipales. En caso de infracción la norma establecería que ambas partes serán responsables y podrán ser multadas.Varias ciudades discuten o dictaron ordenanzas para limitar el consumo de alcohol entre menores, ante el crecimiento de ese fenómeno. La mayoría mantiene dificultades para hacer efectivas las prohibiciones, sobre todo cuando el consumo no se produce en boliches o bailes sino en los propios hogares o en salones de fiestas privadas.

