San Francisco: cierran museo de ciencias naturales por falta de sede
Desde 1995, Carlos Marchisio conserva material sobre la avifauna del este cordobés. Sin un espacio adecuado, dejará de funcionar.
San Francisco. Por la falta de un edificio, el Museo de Ciencias Naturales Darío Izurieta, de esta ciudad, cerrará sus puertas. Es lo que anunció su director, Carlos Marchisio, en una carta abierta en la que contó su largo peregrinar para conseguir un "lugar digno" donde poder exponer y conservar su colección de aves del departamento San Justo. A Marchisio se lo conoce en esta zona como el "señor de los pájaros", por su dedicación a la difusión y conservación de las aves de esta región.Desde hace 20 años, Marchisio es el encargado de la planta municipal de tratamiento de líquidos cloacales. En ese predio se encuentran seis lagunas de tratamiento, de casi una hectárea cada una, en cuyo entorno convive una rica variedad de aves acuáticas. Además, son reconocidas mundialmente como un punto de asentamiento para diferentes especies de aves migratorias.Con ese escenario, en 1995, con muy pocos recursos y adaptando algunas habitaciones del mismo predio municipal, Marchisio creó el museo que ahora está a punto de perder sus principales piezas por no contar con una sede adecuada. Ruego. "Estoy a punto de bajar los brazos, no tengo más fuerzas para seguir adelante. A nadie le importa lo que hicimos y parece que hay otras situaciones que resolver antes de darle un espacio a este trabajo que lo realizó un hombre con limitados recursos y estudios", relató Marchisio a este diario, con lágrimas en ojos. "Con mi sueldo de empleado municipal no puedo alquilar para mantenerlo abierto ni arrastrar a mi familia por esta situación", puntualizó. Orígenes. Marchisio relató que empezó su colección por dos hechos que lo marcaron a fuego. El primero fue la muerte de seis cisnes cuello negro a manos de un cazador en las lagunas de San Francisco. "Fue terrible ver a esos animales indefensos muertos sin ninguna razón", confesó. El otro, fue la llegada de estudiantes del Profesorado de Ciencias Naturales y Biológicas del Instituto Inmaculada Concepción (Fasta) para realizar su tesis final. Entre esos alumnos se destacó Sandra Delgado, quien al terminar sus estudios siguió visitando la planta donde Marchisio trabaja. "Con ella armamos la primera sala de investigación. Hicimos un trabajo inédito en clasificación de patas y picos de aves", recordó.Como la colección creció, buscó un lugar para exponerla. Hace unos años, el municipio de la localidad de Quebracho Herrado cedió un local, pero con el recambio de autoridades fue cerrado. Marchisio guardó entonces la muestra en su vivienda. "Pero el material está en peligro de desaparecer. Hay cosas con un importante grado de deterioro ya por no estar en el lugar apropiado. La falta de ventilación y la humedad son los principales enemigos para la conservación de estas piezas", apuntó Carlos.
Aficionado y reconocido
Orgullo. El coleccionista y conservacionista aficionado evocó las satisfacciones que le dio esta tarea de reunir elementos de la avifauna regional del noreste cordobés. Por ejemplo, cuando en más de un oportunidad fue consultado por profesionales nacionales e internacionales que visitan los humedales de esta región para conocer las características de sus aves. También, cuando fue uno de los protagonistas de un documental sobre los aguiluchos realizado por la prestigiosa National Geographic, a nivel internacional.
Ansenuza, cercana. En la misma zona, la laguna Mar Chiquita es reconocida como uno de los sitios del país con mayor riqueza en aves.

