Quieren que muchos chicos como Esteban tengan su caminador
El exitoso implemento casero que permite andar al niño que lo diseñó para superar sus limitaciones motrices es más accesible que los importados. Esperan que lo cubran las obras sociales.
“¡Aquí llega el ídolo!”, corearon en el Centro Vecinal de barrio Matienzo. Con el cabello aún húmedo, zapatillas nuevas y afirmándose en un aparato cromado y azul, Esteban Zupicich Matos (12) hizo su ingreso triunfal a la sede de calle Los Pinos. La reunión había sido convocada para el sábado pasado a mediodía.
Allí aguardaba un grupo de padres de chicos que también sufren secuelas de una parálisis cerebral congénita. Personas de condición modesta que quieren conseguir un caminador similar al que los Zupicich diseñaron a partir de una iniciativa del propio Esteban. "La idea no es absolutamente 'original', e incluso hay mejores modelos en las ortopedias, pero son importados y la diferencia de precio es sideral", resume Walter Zupicich, padre de Esteban y docente de alma y profesión. El que ellos concibieron y arman cuesta alrededor de tres mil pesos. Confían en que más obras sociales lo cubran por reintegro, cosa que por ahora no es tan fácil.Está entrando en la adolescencia, carece de movilidad en brazos y piernas, le cuesta mantener la cabeza erguida, lleva férulas en los tobillos y su garganta emite sonidos guturales. Aún así, o por eso mismo, Esteban Zupicich Matos es el "único famoso que tenemos en el barrio", asegura una vecina. La voluntad de este niño para no dejarse vencer por las circunstancias lo ha convertido en el héroe de la zona. Y de los medios. Hoy por hoy, Esteban alterna su asistencia a un secundario común con fisioterapia y entrevistas que concede a diarios, radio y TV. Qué equipo. La familia, que se completa con mamá Fabiana y hermana Julieta, es el brazo ejecutor de sus sueños e inquietudes. Todos viven pendientes de Esteban, quien logra hacerse entender perfectamente. Podría decirse que esta saga comenzó hace poco más de cinco años, cuando les transmitió la necesidad de contar con una computadora con teclado especial. Ese fue su primer "invento".
Cabe aclarar que, por esos designios de la enfermedad, Esteban tiene un severo impedimento motriz y sensorial pero la mente le funciona lo más bien. Primero surgió aquel ordenador para inválidos psicomotores, que él mismo fue probando y mejorando. Luego quiso que otros chicos también lo tuvieran.
Los padres obedecieron, y se pusieron a fabricarlo en serie. Después perfeccionó una técnica para pintar con la boca, y expuso en el taller de su maestra de plástica. Con apenas 10 años ya era consciente de que la silla de ruedas agudizaba su atrofia muscular, y que no alcanzaba con la kinesiología domiciliaria. Ahí fue cuando les pidió a sus padres un “móvil” que lo obligara a desplazarse por sus escasos medios.
Como a los Zupicich les falta dinero pero les sobra voluntad, armaron el caminador con materiales que tenían y conseguían. Nunca pensaron "industrializarlo", aunque alimentaban la ilusión de favorecer muchos niños como Esteban. Al prototipo lo hicieron siguiendo las órdenes del usuario, ya que su hijo les iba indicando cómo tenían que calcular los ejes y soportes.El caminador de marras es una plataforma con cuatro ruedas y estructura de un andador, que sostiene al caminante por los hombros y le permite acomodar las piernas. Se maneja con una especie de manubrio, y requiere asistencia exterior. Es muy difícil que un inválido total llegue a desplazarse con autonomía. Pero el objetivo no es ese, sino el ejercicio que los músculos se ven forzados a realizar. A quienes no veíamos a Esteban desde hace un tiempito, nos sorprendió encontrarlo más tonificado y alerta. Los Zupicich Matos también desarrollaron un "bipedestador" motorizado, más sofisticado y robótico que el caminador, cuyo costo no baja de los 10 mil pesos. Pero es más de paseo que para estimular tendones. Una veintena de parejas con hijos en silla de ruedas participaron de la reunión de anteayer en el Centro Vecinal de Matienzo. Con mucha paciencia, Gastón, Diego, Nicolás y Alison se fueron "probando" el caminador. Más varones que nenas, porque esta dolencia es más masculina que femenina.Con gran ayuda de las hermanas se tomaron medidas e hicieron correcciones in situ . Dos o tres padres confesaron que intentarían fabricarse el caminador por su cuenta, "porque no nos da el cuero para pagar uno".Todos agradecían la generosidad de Esteban y familia, que lo pusieron a disposición de la comunidad. Y no se cansaban de dar consejos prácticos.
Sin límites. La consideración que hoy se brinda a la discapacidad incluye lo deportivo. Esto llena de ilusión a Fabiana Matos, la mamá de Esteban, quien se imagina una "carrerita" de niños en caminadores. Anteayer, cuando los niños abandonaban sus sillas de ruedas para "probarse" el caminador, Fabiana insistía en proyectar aun más la integración de los inválidos.
Tiempo y costo. Un caminador de estas características se hace en un mes y vale alrededor de tres mil pesos.
Donaciones. La comunidad puede contribuir con gomaespuma del tipo flota-flota; baterías gel de 12 voltios; caños cromados. Dirigirse a Fundación Hermano Sol, Los Pinos 4030, barrio Matienzo. Tel: (0351) 466-3286 o 153-460571.

