Por "violencia económica", la Justicia de Córdoba rechazó demanda de un hombre
El querellante pretendía la mitad del valor de un auto adquirido durante la relación que mantuvo con su exconcubina. El juez actuante reconoció que ese tipo de coacción es difícil de sancionar y prevenir.
- El querellante pretendía la mitad del valor de un auto adquirido durante la relación que mantuvo con su exconcubina.
- El juez actuante reconoció que ese tipo de coacción es difícil de sancionar y prevenir.
La Justicia de Córdoba rechazó la demanda civil de un hombre contra su exconcubina aplicando en el fallo la perspectiva de género.
El Juzgado en lo Civil y Comercial de 20ª Nominación de la ciudad de Córdoba rechazó un planteo promovido por un hombre que reclamaba el cobro de una suma de dinero a su exconcubina.
El litigante pretendía la mitad del valor de un automóvil adquirido durante la relación de pareja y que, registralmente, se encontraba a nombre de ella.
En su demanda, expresó que él era quien había corrido con todos los gastos del hogar mientras duró la convivencia –incluida la compra del vehículo- y que se encargó del cuidado de sus hijos menores mientras la pareja terminaba sus estudios.
Por su parte, la mujer negó todos y cada uno de los hechos alegados por su expareja y relató que el cuidado y custodia de los niños estuvieron a su cargo durante toda la convivencia.
Falta de pruebas
El juez Jorge Alfredo Arévalo fundó su resolución en la falta de prueba ofrecida en la causa por el demandante; pero, además, se refirió a la “violencia económica” constatada, como una razón a destacar para el rechazo íntegro de la demanda.

“La contienda judicial en el cual se involucraron las partes da cuenta de la posición dominante/dominado”, subrayó.
El magistrado reconoció que, a veces, este tipo de violencia es difícil sancionar y prevenir por la “naturalización de patrones culturales”, tales como que “el cuidado de los/las hijo/as es obligación propia de las mujeres y la posesión y administración del dinero es atributo natural de los varones”.
Sin embargo, subrayó que, en este caso, pudo percibir esa violencia económica no sólo a lo largo del proceso escrito, sino también durante el contacto personal que tuvo con los involucrados.

