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Por la sequía, los vientos y el polen, es tiempo de alergias

Por esta época del año aumentan en forma considerable los casos de alergia y conjuntivitis. Lo que conviene saber.

31 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Por la sequía, los vientos y el polen, es tiempo de alergias

Por esta época del año aumentan en forma considerable los casos de alergia y conjuntivitis. Lo que conviene saber.

Las alergias se caracterizan por una respuesta inmunitaria exagerada ante el contacto con determinadas sustancias (denominadas alergenos), muchas de las cuales, en esta época del año, se ven favorecidos por el polvo en suspensión, lo que se traduce en síntomas como picazón, estornudos, secreción nasal, lagrimeo, cólicos estomacales, vómitos, dificultad para respirar y otros.

En muchas ocasiones, el médico clínico puede manejar los síntomas más sencillos, pero es necesario consultar al especialista cuando el problema alérgico se repite, o cuando, tras un tratamiento indicado por algún profesional, no se logra controlar el cuadro.

Juan Carlos Copioli, director de la carrera de Especialistas en Alergia e Inmunología de la UNC y jefe del Servicio de Alergia del Sanatorio Allende confirmó que hay un incremento de consultas y señaló que "contribuyen a eso la sequía, el viento y el comienzo de la polinización de los árboles, lo que determina la exacerbación de los síntomas".

"Lo que se está viendo este año es algo similar a lo de años anteriores, en especial porque la sequía es muy parecida a la del año pasado", agregó el especialista.

En cuanto al tratamiento y los cuidados a tener en cuenta, cuando uno ya está con la exacerbación, sólo queda medicarla. No obstante, Copioli recomienda: "A la alergia hay que tratarla cuando uno está bien, para evitar que lleguen las exacerbaciones, que son tan molestas. Lo más frecuente son las crisis de rinitis alérgica, que se caracterizan por ataque de estornudos, picazón de nariz y ojos y muchas secreciones acuosas".

En cuanto a la conjuntivitis, su tratamiento debe quedar siempre en manos de un oftalmólogo, pero hay que evitar el contagio de familiares, allegados y compañeros de trabajo y escuela. Algunos recaudos:

No tocarse los ojos o frotarlos con los dedos.

Lavarse las manos con frecuencia usando agua tibia y jabón.

Limpiar las secreciones dos veces por día con algodón o papel tisú descartable

Lavar sábanas , fundas y toallas con agua caliente y detergente.

No maquillarse los ojos y mucho menos compartir el maquillaje,

Preferir los anteojos a las lentes de contacto.

No compartir utensilios cotidianos que no hayan sido escrupulosamente lavados.

Durante el curso agudo de la enfermedad, los niños no deben ir a la escuela o al jardín. Sería ideal que los adultos tampoco concurrieran a sus trabajos, pero si esto se hiciera imprescindible, deben extremar recursos para evitar el contacto físico directo o indirecto con sus compañeros.