“Por ahora, las cosas del siglo 21 me hacen mal”
La historia de Pablo parece un vertiginoso viaje al futuro. Las cosas cambiaron mucho para su memoria infantil.
La historia de Pablo parece un vertiginoso viaje al futuro. Las cosas cambiaron mucho para su memoria infantil. Primero, cuando veía que la ciudad, la sociedad y la tecnología habían cambiado muchísimo, cuando se despertó con los recuerdos de un niño. Y ahora, cuando le quedan 12 años por recuperar su memoria, no entiende cómo en ese lapso los avances en la comunicación han sido tan acelerados.Cuando estaba en cama aquel 7 de mayo le preguntó a su padre qué era ese cuadro negro que estaba contra la pared. "Es un televisor". No le creyó hasta que lo encendió y vio que tenía luces de colores y muy brillante. Tampoco entendió cómo su papá iba cambiando tantos canales. Para él sólo había 8, 10 y 12. "¿Qué querés ver?", le pregunto Salvador, un conocido exoperador de LV3. "Bonanza", contestó.Algo que lo desconcertó mucho es la tecnología que manejaba todo el mundo. A Alejandra le preguntó que era ese aparato que sonaba a cada rato y que todos, ella y los médicos llevaban en la mano. "¿Cómo va a ser un teléfono?, ¿dónde está el cable?", fue su reflexión. Viendo por la ventana de la habitación comprobó que el Buen Pastor (donde jugaba en su niñez) ya no era cárcel y que Los Capuchinos estaba igual. Al salir, le pareció estar en una película de futuro. "Las luces, los carteles y los autos que parecían naves espaciales", lo sorprendieron mucho. En su casa, lo que más le sorprendió fue la tecnología informática. De una Commodore rudimentaria pasó a una notebook "que parece un libro finito".Sus hijos lo llevaron al cine y eligieron la película Rápido y furioso . No sólo que hubo muchas cosas que directamente no entendió, sino que salió muy alterado. No pudo comer y estuvo en su casa dos días sedado. Pero lo que más le cuesta hoy que no recobró los últimos 12 años de su vida es el avance de las comunicaciones y las redes sociales. Se maneja con un celular con múltiples funciones, pero sólo lo usa para hablar. "El siglo 21 me hace mal", dice. Por ahora se cuida de tantos estímulos.

