Temas del día:

Personas con diabetes tienen mayor riesgo de sufrir fracturas

Especialistas recomendaron realizar controles óseos y prevenir este problema adquiriendo el suficiente calcio y vitamina D, realizando actividad física y evitando caídas.

05 de julio de 2014 a las 12:46 p. m.
Agencia Télam
Personas con diabetes tienen mayor riesgo de sufrir fracturas

El riesgo de fracturas es otra de las complicaciones que padecen las personas con diabetes, por lo que los especialistas recomendaron realizar controles óseos y prevenir este problema adquiriendo el suficiente calcio y vitamina D, realizando actividad física y evitando caídas. "El diabético tipo 1 tiene casi 7 veces más riesgo de fracturarse la cadera que una persona no diabética, mientras que el diabético tipo 2 tiene casi 2 veces ese riesgo", aseguró a Télam María Belén Zanchetta, especialista en Endocrinología y Osteología.

Estudios de los últimos años mostraron la asociación entre diabetes y riesgo de fracturas "son una novedad reciente en términos científicos y fueron muy impactantes", dijo la médica.

A raíz de estas revelaciones, "el riesgo de fracturas debe ser otra de las múltiples complicaciones que debemos prevenir en los pacientes con diabetes".

Ante esta situación, "se debe asegurar un consumo adecuado de calcio y vitamina D y tener muy en cuenta todo lo que pueda aumentar el riesgo de caídas en estos pacientes", aseguró la médica.

La dosis diaria de calcio debe ser de alrededor de mil miligramos por día, es decir dos o tres porciones de lácteos; cada porción puede ser un vaso de leche, un yogurt o un trozo de queso del tamaño de un casete.

La vitamina D se obtiene al exponerse al sol en horarios no peligrosos y puede ser sólo alguna parte del cuerpo, las manos, brazos, dos o tres veces por semana, o sino la suplementación con lácteos fortificados que tienen algo de vitamina D, aseguró la experta.

Zanchetta precisó que estas investigaciones "son una novedad porque teníamos un concepto distinto, ya que generalmente nos acercamos al hueso a través de una densitometría, y uno veía que como los diabéticos tipo 2 suelen tener sobrepeso, eso no se asociaba con la osteoporosis".

Sin embargo, precisó que "cuando se junta la evidencia de muchísimos pacientes aparece esto como una novedad, y ahora se está trabajando mucho en cómo identificar este riesgo en los pacientes diabéticos tipo 2".

La médica explicó que los estudios que se realizaron fueron sobre una amplia población de varios países de Europa y Estados Unidos.

En este marco, el cambio fundamental que se produjo es que "ahora los especialistas empezamos a prestar atención al hueso del diabético", dijo Zanchetta quien se desempeña en el Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas.

"Lo que pasa -continuó- es que el diabético viene con tantos problemas como el riñón, el corazón, los ojos, es como que el hueso no se miraba, pero ahora por el sólo hecho de ser diabético, dentro de los controles que hay que hacer, hay que hacer un control óseo".

La experta explicó que la diabetes tipo 2 es la más común ya que el 90 por ciento de los diabéticos son de este tipo, que se da entre la población adulta, que no es insulino dependiente, en tanto el tipo 1 es el que puede comenzar en la juventud o de niño y es el conocido como insulino dependiente.

La diabetes tipo 2 empieza a los 40, pero es más común a los 50 y 60 años y va aumentando el riesgo de padecerla a medida que pasan los años, "por eso es muy importante mantenerse en peso, comer sano y realizar actividad física porque uno tiene el riesgo genético pero puede retrasar su aparición o combatirla, "y tal vez en vez de ser diabético a los 60 es diabético a los 80", enfatizó.

Aseguró que los diabéticos tipo 1, que son los que vienen con problemas de diabetes desde chicos "tienen altísimo riesgo de fracturas sobre todo cuando son más grandes porque no llegan a formar, en la etapa de crecimiento, todo el hueso que podrían haber formado por su genética, y esto se produce por varios factores; se cree que uno de ellos es la falta de insulina".

En este marco, se estima que el uso de determinados tratamientos antidiabéticos, la presencia de otras complicaciones asociadas a la enfermedad y el efecto del propio trastorno metabólico pueden influir en el riesgo de fracturas óseas.

También, el daño renal y los problemas cardiovasculares asociados a la diabetes pueden afectar a la calidad ósea, al dificultar la disponibilidad de vitamina D y el flujo sanguíneo adecuado.

"Pero aún no se sabe cuáles son todos los elementos que explican este riesgo de fractura aumentado, continúa estudiándose", dijo la especialista.