"Nunca salí a pedir porque me da vergüenza"
Parece imposible ofrecer a diario una olla llena para tantas bocas si se vive apenas con unas monedas por día.
Parece imposible ofrecer a diario una olla llena para tantas bocas si se vive apenas con unas monedas por día. Lilian trata de explicar, aunque resulte difícil comprenderlo, cómo lo hace. Dice que se arregla con unos 30 pesos por día, cuando puede vender el pan casero que cocina en casa. A eso suma alguna donación solidaria. Desde hace un tiempo su ingreso tuvo una mejora, ya que encontró un trabajo formal que aunque es de sólo dos horas por día, tiene la enorme ventaja de estar "en blanco". Una empresa de su barrio tuvo ese gesto. Con dos horas gana muy poco pero tiene tiempo para atender su enorme familia. Y esa situación laboral le permitirá, supone que a corto plazo, empezar a percibir el salario familiar por hijos. Por eso, y con algún asesoramiento en ese sentido, señala que no gestionó percibir la Asignación Universal por Hijo, que abona la Nación. La reglamentación sólo permite pagar hasta por cinco hijos. Con el salario familiar le aseguran que percibirá una cifra mayor. "Nunca salí a pedir, me da vergüenza. Uno no se anima, después las señoritas (maestras) del barrio me dijeron que podían conseguir alimentos y la harina para hacer el pan. Durante un año y medio la Municipalidad me dio la harina, después no fui a buscar porque me daba vergüenza", describe, a la vez que apunta que recibe apoyo de gente anónima. "Me dan una mano, no me puedo quejar", sintetiza, sin dejar adivinar tonos de quejas o reclamos.
