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No tenía un lugar para vivir y convirtió dos Renoletas en su casa

En Pilar, sobre la ruta aparece una de las casas precarias más llamativas. Sin trabajo y sin familia cerca, Raúl se las ingenió para dormir bajo techo.

12 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Augusto Laros (Especial)
No tenía un lugar para vivir y convirtió dos Renoletas en su casa

Pilar. Desde hace dos años, Raúl Moreno (65) vive en una Renoleta o, mejor dicho, en dos renoletas. Encajada una con otra forman su casa de dos ambientes: la cocina y el dormitorio. Ahí nos recibió. La charla se desarrolló en la cocina, a la que sólo se puede ingresar agachado. Mate en mano, contó que llegó a Pilar hace 12 años y que durante mucho tiempo durmió en hoteles, hasta que se le acabó la plata. Antes vivía, según mostró en varias fotos, en una hermosa casa de la ciudad de Córdoba, junto a su mujer y sus hijos de los que se separó. Desde entonces, lo único que pasa entre ellos es el tiempo."Después de que me divorcié me puse muy triste y empecé a andar mal hasta llegar a esta situación", cuenta Raúl, que dice haber sido camionero pero se quedó sin trabajo hace cinco años cuando no pasó el examen psicofísico por un problema en la vista. Además, muestra un diploma como parapsicólogo.Aunque todos los días muchas personas pasan frente a él y sus dos Renault 4 ensambladas, apunta que nadie se acerca ni siquiera a conversar. Su único compañero era un gato, que hace un tiempo salió para no volver. Asegura que buscó trabajo, sin éxito. "Todos los días intento hacer algo para no aburrirme y de vez en cuando consigo changas que me permiten comer", relata."Hace pocos días no tenía plata ni para comer y entonces le dije a un conocido que jugara a la quiniela a un número que intuía iba a salir. El número salió a primera y con esa plata comí varios días", relata y, por primera vez, dibuja una sonrisa.No hace falta que explique que vivir en un auto es muy incómodo. "En verano paso calor y en invierno mucho frío. Pero eso sí, no se llueve", expone. Su "casa" está ubicada sobre la ruta 13, debajo de un enorme árbol que le garantiza sombra durante gran parte del día. A pocos metros hay una estación de servicio, donde le permiten utilizar el baño.Aún en ese contexto, Raúl no pierde la esperanza de mejorar su situación. Dice que sueña con irse a vivir a las sierras y montar un negocio gastronómico. "Estoy soñando, sí, pero gracias a eso me levanto todos los días", admite.Antes de despedirnos, invita un mate más. Saluda apretando fuerte la mano y se mete en su dormitorio, tal vez a continuar con la siesta que un rato antes le interrumpimos.