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El niño cantor de Jesús María, una estrella diferente

José Gabriel Quinteros tiene 6 años. Es no vidente y sufre de parálisis parcial. Pero la música es su pasión y avanza con ella.

13 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Claudio Minoldo (Corresponsalía)
El niño cantor de Jesús María, una estrella diferente

Jesús María. Cumplirá 7 años el sábado. No ve, no puede caminar y durante seis años tuvo inmóviles un brazo y una mano. Pero José Gabriel Quinteros da pelea, y la música es su arma de combate. Hoy será un poco más feliz, porque recibirá una ayuda oficial. En la historia de este niño de Jesús María no caben los adjetivos. O no alcanzan para describir lo que sucede entre él y su entorno porque todas las emociones tienen lugar y pueden ser una fuente de enseñanza para quienes se quejan a diario por la suerte que les tocó.Cuentan que hasta los dos meses fue un bebé chiquito de tamaño y peso, pero hermoso. Era la alegría total de sus padres Rosa y Gabriel. Una serie de complicaciones entre las que la familia no descarta una eventual mala praxis hospitalaria, dejó al pequeño con una severa lesión cerebral y con ceguera, situación que arrastra hasta hoy.Allí, comenzó el peregrinar de sus padres ante cuanta institución hiciese falta, desde el Instituto Hellen Keller, en Córdoba, hasta las escuelas especiales de la zona en la que viven.Rosa se encarga durante el transcurso de la semana de llevarlo a sus sesiones de equinoterapia, a las de natación, a clases y terapias, y gestiona todo lo que esté a su alcance tras el sueño de una mejor calidad de vida para José.Debe decirse además que no se trata de una familia acomodada, con su situación económica resuelta. Por el contrario, los Quinteros viven en uno de los barrios más pobres de Jesús María, en una tan modesta como acogedora vivienda, donde nunca falta un mate y una galletita para la visita. No se trata tampoco de una familia que se queja a cada instante de su suerte, ni de las que hacen un drama ante los demás por la situación que viven, ni mucho menos de las que intentan generar lástima a partir de la historia del pequeño.Por el contrario, se la pasan elogiando con asombrosa satisfacción los avances del niño, aplauden sus conquistas, y muestran una entereza de la que es posible aprender. El niño cantor. Gabriel –el papá– se encarga de dar clases de guitarra en su casa y también enseña a domicilio. Tiene además su grupo de música folklórica. Esa pasión obviamente le trasmitió al pequeño José Gabriel, que encuentra en la música su principal cobijo. El chico tiene en su casa un teclado Casio al que le faltan todas las teclas negras, una flauta y un ukelele. Y está siempre dispuesto a ofrecer una serenata al ocasional escucha. José Gabriel revela su admiración por el chileno Américo, el autor de la canción Te vas , que entona con emoción y a garganta pura. Después, vendrá una emotiva versión de Puente carretero , de Los Carabajal. Y el recital sigue y sigue, hasta que llega la hora de comer.En Jesús María, el pibe ya se ha hecho fama de buen cantor.A la pregunta respecto de la academia o taller en la que aprende música, le sigue la respuesta "ninguna". Todo lo que toca, lo toca de oído, de haber escuchado las canciones y buscado la secuencia melódica para entonarlas en su teclado. Recién hace muy poco tiempo, ha comenzado a mover su brazo y mano izquierda. Hasta entonces, todo lo que hacía era sólo con la derecha. Por esa razón la parte armónica se irá desarrollando a medida que pueda dominar ese otro brazo que tuvo casi paralizado estos seis años. Ver a José Gabriel cantar y tocar es, como mínimo, una enseñanza de vida. Eso interpretó quizá el ministro de Desarrollo Social de Córdoba, Juan Carlos Massei, quien después de escucharlo decidió regalarle un teclado profesional, en un acto que tendrá lugar esta tarde. Será una anécdota oficial, pero una fiesta para el niño y su familia.