Investigación. Ni el dinero ni la fama: esto es lo que hace realmente feliz a una persona, según la ciencia
Una revisión de más de 600 estudios con casi 900 mil personas concluyó que esto impacta positivamente en la salud física, mental y el rendimiento académico y laboral.
Durante años, la ciencia buscó las causas del bienestar en la genética, la alimentación o los hábitos. Pero una nueva evidencia sugiere que la clave podría estar en un aspecto mucho más humano y, a veces, subestimado.
Las personas que perciben apoyo de su entorno (familiares, amigos o compañeros de trabajo) tienden a gozar de mejor salud mental, tener un desempeño laboral más eficiente y mostrar hábitos más saludables, según una investigación publicada por la revista Psychological Bulletin, de la Asociación Americana de Psicología.
El trabajo, encabezado por GeckHong Yeo, investigador de la Universidad Nacional de Singapur, analizó datos de 604 estudios realizados en más de 30 países, con una muestra conjunta de 894 mil participantes.
“El estudio destaca la importancia de considerar las asociaciones entre distintos tipos y fuentes de apoyo social percibido y múltiples áreas del desarrollo humano”, explicó Yeo.
Qué es el apoyo social percibido
Los expertos diferencian entre apoyo recibido y apoyo percibido. El primero alude a la ayuda efectiva que se brinda, mientras que el segundo se refiere a la creencia de que esa ayuda estará disponible cuando se necesite.
Según el equipo de investigación, esta percepción juega un papel más determinante que el apoyo real, ya que refuerza la sensación de seguridad y pertenencia, factores clave para el bienestar emocional.

Impacto positivo en jóvenes y adolescentes
Los resultados mostraron que el apoyo social percibido tiene los mayores efectos sobre la salud mental y el rendimiento laboral, aunque también incide de forma significativa en la salud física, la educación y la reducción de conductas de riesgo.
En particular, los adolescentes se benefician de manera notable del apoyo percibido, especialmente el que proviene de los padres, lo que contribuye a mejorar la salud física y reducir conductas nocivas, según los investigadores.
“El impacto varía según la edad y la cultura: el apoyo resulta más relevante durante la infancia y adolescencia que en la adultez”, explicó Yeo. En culturas no occidentales, además, se asocia más al rendimiento escolar, mientras que en las occidentales tiene mayor vínculo con el desempeño laboral.
Reforzar los lazos sociales, una inversión en salud
Los hallazgos sugieren que fortalecer las redes de apoyo social puede mejorar el bienestar y el éxito en distintas etapas de la vida.
“Al identificar qué tipos y fuentes de apoyo son más relevantes, podemos diseñar intervenciones específicas para mejorar la salud mental, física y la calidad de vida en general”, sostuvo el autor.
El estudio concluye que las políticas públicas y programas comunitarios que promueven vínculos sociales sólidos podrían ser una herramienta eficaz para prevenir problemas de salud y favorecer el desarrollo integral de las personas.

