Murió el paciente agredido mientras estaba internado
Dalmacio Sánchez tenía 79 años. En abril, lo había atacado un enfermo psiquiátrico, que le arrancó un ojo.
La muerte de Dalmacio Sánchez (79), el hombre al que le arrancaron sus ojos mientras estaba internado en el geriátrico provincial de Despeñaderos, precipitará en las próximas horas acciones penales y civiles contra el Estado cordobés y las autoridades del hogar de ancianos, según indicaron los abogados de la familia. Sánchez fue agredido el 14 de abril por un interno de 45 años, que padece retraso mental profundo y dormía en la cama contigua. Con sus manos o con algún elemento, le arrancó un ojo y le dejó inutilizado el otro. El viernes pasado fue trasladado del Hospital Tránsito Cáceres de Allende al San Roque para ser tratado de la infección en la zona ocular, pero su cuadro se complicó "por infecciones intrahospitalarias y murió por broncoespasmos y una neumonía", indicó su hija, Inés Sánchez."El certificado médico sostiene que la causa del deceso es shock cardiogénico irreversible como consecuencia de neumonía por broncoaspiración, vómitos, mal de Alzheimer, que es lo único que este hombre tenía antes, y tuberculosis pleuropulmonar", agregó Gustavo Liebau, representante de la familia en el reclamo civil.Luego del ataque, la Fiscalía de Alta Gracia inició de oficio un proceso penal por lesiones gravísimas, que ahora cambiaría su carátula a homicidio culposo. Liebau informó que se iniciará una demanda civil contra la Provincia y, posiblemente, contra el director del establecimiento. Con el fallecimiento de Sánchez, sus familiares se constituirán en querellantes con el patrocinio de Marcelo Brito. "En este caso el agresor material es inimputable, por su discapacidad mental, pero sí lo son los responsables médicos del establecimiento, que no debieron permitir esta situación", interpretó Liebau.La víctima había sido internada en ese geriátrico estatal un mes antes del ataque. "Lo mataron en vida", afirmó ayer Inés Sánchez. "No hay palabras para describir cómo lo dejaron. Era algo monstruoso. No sé cómo aguantó hasta ahora", agregó. Según su hija, además de Alzheimer, el hombre padecía anemia y con ese cuadro su salud se debilitó hasta perder la vida. En el asilo, al ocurrir el hecho, marcaron que el agresor jamás había tenido una conducta similar, sin explicarse la razón que desencadenó el ataque.

