Muerte y rito tribal en el fútbol: a 50 años de la muerte de Souto
Un niño de 15 años fue asesinado en la cancha de Huracán, en medio de una celebración.
Los compartamientos sociales en el fútbol argentino suelen descender hasta insospechados y ancestrales ritos tribales, celebratorios de una pieza conquistada. Y se reiteran, cíclicamente.
Lo sucedido con el cuerpo convalesciente de Emiliano Balbo en las escaleras de una popular del Estadio Kempes, con gente a su alrededor pidiendo más sangre y robando hasta sus zapatillas, encuentra una semejanza de celebración de la víctima justo medio siglo atrás.
El 9 de abril de 1967 se produjo uno de los sucesos que más impactaron por sus características en lo que entonces comenzaba a llamarse "fútbol espectáculo", a partir de incipiente márketing que iniciaron dirigentes como Aragón Cabrera (River) y Alberto J. Armando (Boca Juniors).
Ese día –todavía no había separación entre hinchadas– un grupo de hinchas de Racing de Avellaneda pasaba frente a la popular de Huracán, en el estadio Ducó (el que aparece en El Secreto de sus Ojos). Los visitantes ingresaban a la cancha sacando el pecho por la campaña que venía realizando el equipo de Avellaneda desde un par de temporadas atrás.
Después de una pequeña escaramuza, Héctor "Tito" Souto, un estudiante secundario de apenas 15 años, queda rodeado de hinchas de Huracán. En ese preciso momento, quienes participaban y quienes observaban de cerca (como en el Kempes), descienden abruptamente al tiempo de las cavernas.
A Souto lo derriban de una trompada –las crónicas apuntan que un barra de apellido Pinky le pega con una manopla- y, en el suelo, comienza a ser la presa que da inicio al ritual.
Un muchacho de 23 años, apodado "cinco dedos", comienza a saltar sobre el chico, mientras el grupo que lo rodeaba lo arengaba: "Matalo cinco, matalo". Así repetían a coro, según relata Amílcar Romero en su obra Violencia en el fútbol argentino.
El juez que dictó la prisión preventiva a los principales culpables del homicidio habló en ese entonces de la "barrabrava" y la definió como una "manifestación de delincuencia social organizada".
La muerte de "Tito" Souto abriría una discusión que cada vez parece más abierta. ¿Por qué somos capaces de descender en los tiempos?

