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“Me arrastró por el cementerio después de golpearme”

La historia de Carolina sobre el brutal hostigamiento y ataque al que la sometió su marido. Logró escapar con sus hijos, hoy vive con el botón antipánico y la Justicia impide a su pareja tener contacto.

03 de junio de 2015 a las 08:59 a. m.
Redacción La Voz
“Me arrastró por el cementerio después de golpearme”
Violencia. Carolina logró escapar del infierno al que la sometió su marido y hoy puede contar su historia (Sergio Cejas).

Cuando se cansó de golpearla en el rostro y de pegarle patadas en el vientre y en las piernas, comenzó a arrastrarla entre las tumbas del cementerio. La joven pensó en ese momento que se iba a morir. Lo que Carolina (30) cuenta son escenas del último capítulo de un cruel hostigamiento al que la sometió su esposo, en Villa Quilino, a 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba, a fines de abril último.Junto a sus hijos, ella logró escapar de ese infierno e hizo la denuncia en Deán Funes. La Policía y la Justicia actuaron rápidamente. Primero constataron las lesiones, escucharon el relato de la mujer y luego ordenar detener al agresor, quien actualmente está libre, pero imputado por el ataque.Además, la Justicia decretó una medida de restricción contra el hombre, que también incluye a sus hijos, y habilitó a la mujer a portar el botón antipánico. Carolina ahora vive con sus padres en la ciudad de Córdoba, logró ubicar a sus chicos en la escuela y está tratando de dejar de llorar. "Tengo que salir adelante, conseguir trabajo y estar bien para mis hijos". "¡Hacela callar!" Carolina asegura que no siempre fue así. "Él siempre fue muy nervioso, pero nunca había llegado hasta este extremo. Si bien él siempre me engañaba con otras mujeres, yo siempre le pedía que cambiara por su familia. Pero en el último tiempo comenzó a hostigarme, con celos enfermizos. Me preguntaba todo el tiempo con quién estaba saliendo. Soy ama de casa, cuido a mis cuatro hijos, vivía con mi suegra, ¿cómo podía engañarlo y en un pueblo tan pequeño sin que nadie se enterara?", relata. El día que la golpeó en el cementerio, Carolina presentía que algo malo iba a pasar. "Me llevó engañada diciendo que íbamos a comprar mercadería. Fuimos en la moto de mi suegra con nuestra hija más pequeña (1 año y 7 meses). Él se desvió hacia cementerio y ahí empezó a pegarme, me tiró al suelo y me golpeaba. No me podía levantar. Pensé que me moría. Él tenía a la nena en los brazos mientras me pegaba. Mi hijita lloraba muy nerviosa y él me gritaba: '¡Hacela callar!'".Cuando volvieron a la casa después de la golpiza en el cementerio, el marido llevó a Carolina al cuarto. "Ahí me siguió golpeando y degradando como mujer. No me dejó curar las heridas. Cuando pude entrar al baño, él entró por detrás a orinar. Yo estaba por secarme la cara cuando sentí que él ponía agua tibia en mi rostro. Había orinado en su mano y me la puso en la cara", señala la mujer e irrumpe en llanto."Después de eso, me siguió hostigando y todo el tiempo le decía '¿qué querés? ¿qué te pasa? ¿qué querés que haga?'. Él me decía que tenía que agachar la cabeza cuando yo le hablara. Después extrajo un arma y me gatilló varias veces en la cabeza. No contento con eso, se sacó el cinto y me obligó a que me ahorcara", narra.Carolina dice que también le pegó delante de sus hijos. "Un día llamó al mayor de mis hijos y lo hizo entrar a la pieza donde estábamos discutiendo. Me hizo arrodillar para que le pidiera perdón por tener un amante y me metió una prenda de ropa interior en la boca".La mujer dice que su marido ahora está con otra mujer. "La nueva pareja me manda mensajes en los que me dice que ella lo va a cuidar, que va a tener la mujer que se merece. Yo no la conozco a la chica, pero le deseo lo mejor por el tipo que le va a tocar". El escape Una mujer ayudó a escapar a Carolina y a sus hijos del pueblo mientras su marido trabajaba en la ciudad de Córdoba. En Deán Funes fue directo a la comisaría. Fue el 1° de mayo pasado. "No tenía un centavo. En la comisaría me trataron muy bien. Mis hijos no habían comido, pero la sumariante que tomó la denuncia me dijo que me quedara tranquila que ellos me iban a dar de comer y me iban a alojar si era necesario. La Policía y la Justicia actuaron rápidamente porque ese día detuvieron a mi marido", recuerda.Carolina nunca se sintió tan desolada como ese día. Sin dinero, sintiendo cómo su vida se iba por un resumidero. "Le pedí a mi papá que me viniera a buscar a Deán Funes, pero como no tenemos auto tenía que ver cómo mandar a alguien a buscarme. Sentí que el mundo se me venía abajo".Los hijos de Carolina contaron a la Justicia los episodios de violencia vividos en la casa. Ella ahora dice que está tranquila y agradece la fuerza de voluntad de su tía, Graciela González, que la acompañó a hacer las denuncias. "Si no fuera por ella, no hubiera ido". Por las noches, dice que su hijo mayor camina sonámbulo hasta su cama y le pregunta si todo está bien.