Enfermedades. Una mala gestión de las emociones puede debilitar el sistema inmune
Una especialista en senología y patología mamaria explica los seis factores que pueden reducir las probabilidades de desarrollar cáncer de mama.
Una mala gestión de las emociones, que genera estrés celular o exceso de radicales libres, puede debilitar el sistema inmune y aumentar las probabilidades de desarrollar cáncer de mama.
La advertencia es de la ginecóloga Alexandra Henríquez, especialista en senología y patología mamaria y en oncología ginecológica.
La médica aclara que no afirma que las emociones por sí solas provoquen la enfermedad, pero sí sostiene que la salud emocional es tan importante como la física en el cáncer de mama.
"La enfermedad no sólo puede comenzar con una emoción mal llevada que nos debilite, sino que también nos puede generar emociones difíciles de digerir", señaló la especialista.
Un dato que preocupa

Entre el 15 y el 25 por ciento de las mujeres con cáncer de mama sufrirán depresión en algún momento del proceso, según precisó la médica en declaraciones a la agencia Europa Press.
Henríquez dice que investiga siempre una causa emocional detrás del diagnóstico de sus pacientes y que la relación es frecuente: duelos, conflictos de pareja, cambios traumáticos de hogar, problemas con hijos o estrés laboral aparecen de manera recurrente en los relatos.
Por eso plantea que el tratamiento físico (cirugía, radioterapia o el protocolo específico de cada paciente) es el primer paso, pero no el único. El segundo, afirmó, es la gestión emocional.
Los seis factores de prevención
La especialista identificó seis medidas concretas para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
- Evitar el alcohol, el tabaco y los ultraprocesados, que pueden provocar mutaciones en el ADN.
- Fortalecer el sistema inmune con sueño reparador, ejercicio al aire libre, alimentación equilibrada y técnicas como la crioterapia, sauna o caminar descalzos sobre tierra.
- Reducir la inflamación crónica, que actúa como eslabón previo al cáncer, mejorando la microbiota y el balance de ácidos grasos omega-3 y omega-6.
- Practicar deporte de forma regular, ya que disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de mama, reduce la posibilidad de recurrencia y alivia efectos secundarios del tratamiento como el cansancio o el linfedema.
- Seguir una alimentación antiinflamatoria basada en la dieta mediterránea.
- Atender el estado de ánimo, con apoyo psicológico cuando sea necesario.
El factor menopáusico

La ginecóloga señaló que en la etapa de la menopausia el índice de cáncer de mama aumenta con la mayor cantidad de grasa corporal, porque esto eleva el estímulo estrogénico.
"Esa grasa favorece la resistencia a la insulina, el gran enemigo de todo cáncer, porque se acompaña de factores de crecimiento y favorece la proliferación", explica.
Henríquez valora el progreso de la medicina en este campo: los tratamientos son cada vez más selectivos frente a las células tumorales, las cirugías más conservadoras y los diagnósticos más tempranos, lo que mejora el pronóstico de las pacientes.




